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Why we cry without knowing the reason: six philosophical lectures that took children's questions seriously

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 30m ago

Podríamos definirlo de muchas maneras. Para Sigmund Freud había un solo criterio para pensar la patología infantil, que estuviera afectada la curiosidad.Freud llama al niño “pequeño investigador” y le atribuye la creación de teorías (por ejemplo, en su célebre artículo de 1908). De este modo, el niño es quien quiere saber y, en más de una ocasión, atormenta al adulto con sus insistentes “por qué”.En 1964, Jacques Lacan reconsideró este tipo de pregunta infantil para plantear que, en los “por qué” del niño no solo está en juego encontrar la respuesta, sino también poner contra las cuerdas al adulto para qué diga por qué dice lo que dice, es decir, para que exponga algo de su deseo.Por este motivo, siempre me gustaron los libros en que grandes pensadores le hablan a los niños y adolescentes; a veces sobre temas arduos, pero con vocación de hablar desde su deseo y con afán de transmisión más que de explicación.Así fue que hace poco conocí la colección En pocas palabras, de La Marca Editora, que reúne una serie de volúmenes que transcriben las conferencias que filósofos y escritores ilustres dictaron ante auditorios públicos.Por cierto, es bien interesante que en la edición de cada conferencia se cuenta, por un lado, con el texto de la exposición, pero también, por otro lado, con las preguntas y respuestas del intercambio posterior.El efecto es muy logrado y, a veces, conmovedor; una bellísima interacción humana en la que, sobre temas complicados, junto al concepto está la vida personal, el pan de cada día y la cocina del pensamiento.Hasta ahora la colección tiene seis títulos, que comentaré de manera secuenciada, como en una especie de resumen de cada libro.

Solo agregaría que cada uno se lee en una tarde, en un viaje en colectivo, mientras se espera en la sala del dentista.Estos son los libros que mejor le compiten a la adicción al teléfono, los que son capaces de ponernos a reflexionar ahí donde, sin mucha vuelta, nos habríamos puesto a scrollear con el dedo sobre la pantalla.Dejemos el dedo y pasemos al deseo.El deseoEsta es una conferencia del filósofo Jean-Luc Nancy, quien comienza con la afirmación de que entre la necesidad y el deseo hay un largo camino. De la primera, puede decirse que se la reconoce porque es “lo que no permite escapar”. El hambre, por ejemplo, no acepta sustitutos.

Lo mismo ocurre cuando nos hacemos pis. São Paulo, 20 ago (EFE).- Después de una renovación conturbada, un adiós prematuro y un retorno sorprendente, Memphis Depay entró desde el banquillo para asistir a Breno Bridon, derrotar 1-0 a Rosario Central con un jugador menos y avanzar a los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde espera Estudiantes de La Plata.Clasificación épica del 'Timão', que batió al equipo de Ángel Di María en una falta cobrada al primer palo por el delantero neerlandés que desvió con la uña Breno Bidon en el minuto 80.Para entonces, los dirigidos por Fernando Diniz llevaban veinte minutos encerrados atrás después de la expulsión de Raniele por una falta temeraria a la rodilla de Copetti.El cuadro argentino, presionado tras el 0-0 del partido de ida, anuló a los locales en la primera mitad, pero fue incapaz de aprovechar su superioridad numérica en la segunda.Y eso que Diniz, exseleccionador brasileño, no logró en ningún momento que su Corinthians plasmase sobre el césped su idea de dominio y posesión extrema.La lista de bajas también era interminable: Lingard, Yuri Alberto, Zakaria Labyad, Vitinho, Kayke, Allan, André... Y Depay, de vuelta tras semanas de incertidumbre en relación a su continuidad, empezaba desde el banquillo.Además, la presión asfixiante (y sorprendente) de Rosario ahogó la salida de los paulistas, algo nerviosos a tenor del gran número de errores técnicos en los primeros minutos.Pese a todo, Corinthians pudo adelantarse con un zurdazo desde el pico del área de Kaio César en el minuto 14.

Ledesma evitó el gol con una mano salvadora.Y hasta ahí el peligro del 'Timão' en la primera mitad. Tras el fogonazo de Kaio César, lo apostó todo a balones en largo a Pedro Raul y sus casi dos metros de altura. El delantero tenía la misión de aguantar y esperar la llegada de algún compañero más rápido.Pocas veces funcionó esa receta.

Los Canallas desconectaron el juego de la escuadra albinegra, pero tampoco se acercaron con peligro al área rival.Campaz se topó con Matheuzinho en la izquierda. Di María solo apareció en las jugadas a balón parado, mientras que los Ibarra, Navarro y Rodríguez estaban demasiado preocupados en no perder la posición.Al descanso, todo seguía igual.Ya en la segunda mitad el partido aumentó de temperatura con entradas duras por parte de ambos equipos. El árbitro venezolano Alexis Herrera fue demasiado permisivo con el ímpetu exagerado de algun…

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