El ministro no escupió esa frase con enojo, pero había en el tono que usó frente a un grupo de dirigentes violetas una mezcla extraña de aceptación y resignación. Nadie quiso interrumpir sus argumentos y mucho menos discutirle porque el hombre estaba resumiendo, en la intimidad de su despacho, el sentir de buena parte del oficialismo: el primer presidente liberal libertario de la historia es un líder distinto. Razona como si no le importara el costo social de sus palabras.
Y, aunque supo demostrar que puede ser pragmático si el contexto lo requiere, su existencia está atravesada por los dogmas de sus autores predilectos como Murray Rothbard, Ludwig von Mises o Friedrich Hayek. Por eso, aquella tarde en Casa Rosada, la indignación de ese grupo de colaboradores rápidamente se convirtió en una terapia colectiva que derivó en una conclusión tan simple como obvia: “Estas son las reglas, así que hay que seguir para adelante si queremos la reelección”.El episodio que había desatado el debate interno tenía que ver, como casi todas las discusiones que se dan puertas adentro de Balcarce 50, con la economía cotidiana y las penurias del bolsillo que aparecen como un reclamo de creciente intensidad en todos los sondeos de opinión pública que llegan al corazón del poder. “Quienes se endeudan tienen responsabilidad”, había declarado el primer mandatario en televisión nacional antes de completar su lectura con una pregunta provocativa: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?”.
En definitiva, nadie en Argentina debería esperar medidas de alivio para un drama en ascenso: según un informe del Banco Central, la morosidad de los créditos otorgados a las familias ya alcanzó 12,8%, lo que significa el nivel más alto en 20 años. Sin embargo, el rojo con las billeteras virtuales y sus tasas de interés usurarias llega al 30%. El doble clic en el dato es alarmante: buena parte de los pedidos de dinero líquido son para cubrir gastos corrientes y llegar a fin de mes.
“Javier es un político al que no le importa la política”, explica ante Infobae el mismo funcionario que le dijo a los suyos que “hay que aceptar a Milei como es Milei porque ganó las elecciones justamente por su espíritu genuino”. ¿Y esa actitud lo puede ayudar a quedarse otro período en el sillón de Rivadavia? Hace un mes, la foto de una chica empapelaba todo el barrio.
En las hojas impresas en blanco y negro, pegadas con cinta scotch, se la veía sonriente. Junto a la acusación, su nombre completo y su dirección. Abajo, chiquita, la firma de la empresa prestamista —algo con “service”—: un muchacho que arregla electrodomésticos y desde hace dos o tres años, además, presta plata.
A la semana, todos los carteles desaparecieron. La deuda existe desde siempre, pero ahora, en Argentina, se volvió novedad: niveles récord. Según el Mapa de la Deuda (informe del Centro de Estudios para la Ciudad con datos del Banco Central), hay unas veinte millones de personas endeudadas, y sobre esa cantidad, unas cinco millones están en mora.
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