El Ministerio de Salud Pública de República Dominicana presentó un plan para reducir las brechas de atención médica en La Vega, Monseñor Nouel y Sánchez Ramírez, a partir de una evaluación de las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS) en siete regiones del país. La propuesta, denominada Plan de Reducción de Brechas de la RISS Cibao Sur 2027, busca reforzar el primer nivel de atención y mejorar la continuidad de los tratamientos entre los centros sanitarios.La iniciativa surgió de una medición sobre el funcionamiento de las redes de salud, que incluyó consultas a autoridades nacionales, regionales y locales, además de 403 encuestas a pacientes atendidos en centros de primer nivel, establecimientos diagnósticos, hospitales municipales y hospitales regionales.Según informó la Presidencia dominicana, el diagnóstico contó con acompañamiento técnico y financiero de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), junto con aportes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La metodología utilizada clasificó el desarrollo de las redes en cinco niveles, desde inicial hasta óptimo.Las regiones evaluadas mostraron brechas en organización y financiamientoLa evaluación examinó la capacidad de las redes para organizar la atención según las necesidades de cada territorio, coordinar instituciones, asegurar recursos y sostener el seguimiento de los pacientes.
Los resultados reflejaron diferencias entre las regiones analizadas.En el indicador de organización territorial de los servicios, Cibao Sur alcanzó el 56%, mientras que Yuma obtuvo el 47% y Cibao Noroeste llegó al 64%. En materia de financiamiento suficiente y sostenible, las puntuaciones fueron menores: 44% para Cibao Sur, 34% para Yuma y 49% para Cibao Noroeste.El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, sostuvo que los resultados permitirán detectar los puntos que requieren intervenciones para avanzar en la articulación del sistema. “La atención en salud no es una visita aislada a una consulta; es un proceso continuo, una cadena de cuidados en la que cada paso es esencial”, afirmó durante la presentación.Atallah señaló que esa cadena debe incluir prevención, diagnóstico, tratamiento, derivación y seguimiento.
El planteo apunta a que los usuarios puedan acceder a prestaciones coordinadas, sin que cada consulta quede desconectada de la anterior.El plan Cibao Sur 2027 apunta al primer n… Adoptar hábitos sostenidos durante la mediana edad puede contribuir a proteger la salud física y mental con el paso de los años. La actividad corporal, alimentación, aprendizaje y descanso forman parte de ese enfoque, aunque las necesidades cambian según cada persona y su estado de salud.Los médicos especialistas en medicina de la longevidad Michael J.
Hall y Pablo Prichard, consultados por EatingWell, sitio especializado en alimentación, señalaron que es posible introducir cambios a cualquier edad. Las recomendaciones generales, sin embargo, deben adaptarse con profesionales de salud cuando existen enfermedades, limitaciones de movilidad o tratamientos en curso.1. La actividad física combina trabajo aeróbico y fuerza muscularPrichard destacó ante EatingWell la importancia de desarrollar músculo e incluir ejercicio aeróbico.
Para quienes pasan mucho tiempo sin actividad, una caminata a paso ligero puede ser un punto de partida. Las rutinas de intervalos de alta intensidad requieren una progresión acorde con la condición física individual.La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que las personas adultas acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa. Además de ejercicios de fortalecimiento muscular dos o más días por semana.
La entidad subraya que cualquier movimiento es preferible a la inactividad y que conviene reducir el tiempo sedentario.Empezar con una cantidad de movimiento que resulte tolerable.Aumentar de forma gradual la duración, la frecuencia o la intensidad.Consultar antes con un equipo de salud si hay una condición médica o antecedentes que lo requieran.2. Una alimentación variada prioriza alimentos poco procesadosHall expresó su preferencia por el patrón mediterráneo, mientras que Prichard puso el foco en las proteínas y la fibra dentro de una dieta basada en alimentos enteros. Ambos puntos son compatibles con una pauta que contemple necesidades nutricionales, cultura alimentaria y gasto energético de cada persona.Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los principios de una alimentación saludable son la suficiencia, equilibrio, moderación y la diversidad.
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