El jefe de la Unidad del Sueño del Centro Médico Quirónsalud Plaza Euskadi de Bilbao (Vizcaya), el doctor Carlos Egea, ha señalado que "los días previos al inicio de las clases son una oportunidad para ayudar al organismo a reajustar progresivamente sus ritmos biológicos y evitar el denominado 'jet lag social'".De esta manera, y para no sufrir esta desalineación entre el reloj biológico y los horarios que exige la vida académica, apuesta por planificar la transición entre las vacaciones y el retorno a los estudios con entre siete y 14 días de antelación. Esta medida "puede ayudar a reducir el cansancio y mejorar la concentración durante las primeras semanas de clase", ha declarado."Intentar volver de golpe a las rutinas escolares puede traducirse en cansancio, irritabilidad y dificultades de concentración", ha señalado Egea, que ha expuesto también otras claves para evitar estas situaciones. Así, aboga por apagar las pantallas una hora antes de dormir, y es que los dispositivos electrónicos "son uno de los principales obstáculos para lograr un descanso adecuado, especialmente entre adolescentes".IMPORTANCIA DE LA LUZ SOLARTras indicar que "la exposición a la luz de móviles, tabletas y ordenadores durante la tarde y la noche retrasa la producción natural de melatonina y dificulta el inicio del sueño", ha mostrado, además, su apuesta por "aprovechar la luz solar para poner en hora el reloj biológico".
De hecho, ha indicado que esta, durante las primeras horas del día, actúa como el principal sincronizador del reloj biológico, por lo que "ayuda a aumentar el estado de alerta por la mañana y favorece que el sueño aparezca antes por la noche".Junto a ello, ha manifestado que es oportuno mantener rutinas estables también los fines de semana, ya que "dejar que los adolescentes se acuesten muy tarde y se despierten a mediodía justo antes de empezar las clases dificulta enormemente la adaptación y contribuye a perpetuar el 'jet lag social'".Por último, Egea ha afirmado que se debe vigilar las señales que pueden indicar un problema de sueño, ya que "dormir mal no siempre se manifiesta únicamente con somnolencia". "En niños y adolescentes, también puede traducirse en irritabilidad, falta de atención, bajo rendimiento académico o cambios de comportamiento", ha explicado.Si síntomas como la somnolencia excesiva durante el día y los cabeceos frecuentes en clase, o los pr… Saylor Hayes tenía cinco años, autismo severo no verbal y una marcada atracción por el agua.
El 30 de agosto desapareció de una casa de alquiler en el barrio Hagley Estates, en Pawleys Island, Carolina del Sur, mientras su familia veraneaba en la zona.Al día siguiente, agentes del Departamento de Recursos Naturales encontraron su cuerpo en las aguas de Hagley Landing a las 9:45 a.m.Lo que vino después complicó aún más la tragedia: los documentos judiciales revelan que Saylor fue dejada sin supervisión a apenas 15 metros de un cuerpo de agua, y que sus padres sabían que la niña no llevaba puesto su dispositivo de monitoreo cuando alentaron a los rescatistas a rastrearla con esa tecnología.Los padres desviaron la búsqueda a sabiendas de que el rastreador no estaba puestoJohn Herb Hayes III, de 70 años, y Geordyn Nichole Hayes, de 31, ambos de Bristol, Virginia, enfrentan cargos por abandono infantil y por colocar a un menor en situación de riesgo.La Oficina del Sheriff del Condado de Georgetown confirmó su arresto el martes en el condado de Carter, Tennessee, donde aguardan los trámites de extradición.Las órdenes de arresto detallan que la pareja orientó activamente los esfuerzos de búsqueda hacia el uso de tecnología de rastreo, tal como consta en los documentos judiciales.Además, según las autoridades, dirigieron a los equipos de rescate deliberadamente lejos de ese mismo cuerpo de agua.Saylor tenía un rastreador desde 2024, pero fue retirado antes del viajeLa pequeña era parte del programa Project Lifesaver desde junio de 2024, tal como confirmó la Oficina del Sheriff del Condado de Washington, en Virginia.Se trata de un programa voluntario en el que los padres, tutores o cuidadores son responsables de mantener el transmisor correctamente puesto.El dispositivo emite una frecuencia de radio única y solo puede quitarse cortando físicamente la correa.Cuando las autoridades de Georgetown solicitaron la frecuencia asignada a Saylor, el personal del condado de Washington rastreó el transmisor hasta un vehículo en la residencia de la familia en Bristol. El rastreador nunca salió de Virginia.“Cuando nuestro personal buscó la frecuencia asignada a Saylor, el equipo hizo exactamente lo que fue diseñado para hacer”, sostuvo el sheriff Blake Andis en un comunicado.“Lo que hace esta situación especialmente desgarradora es que Saylor no tenía su transmisor cuando desapa… El uniforme de bombero de Colin McShane une dos generaciones marcadas por el 11 de septiembre de 2001.
Tenía cuatro años y medio cuando su padre murió en los atentados. Hoy integra el Departamento de Bomberos de Nueva York, la institución a la que su padre había ingresado apenas 18 meses antes de morir en el atentado.La historia de McShane integra un especial publicado por TIME a 25 años del 11-S, que reúne testimonios sobre las consecuencias personales y colectivas de los ataques. Entre los entrevistados hay familiares de víctimas, rescatistas, docentes, abogados y vecinos de las zonas alcanzadas.McShane conserva recuerdos fragmentarios de aquella mañana: su madre retirándolo de la guardería junto a su hermano gemelo, la televisión encendida y el desconcierto de los adultos.Con el tiempo, reconoció que la pérdida adquirió otro peso: “No es lo mismo que estar triste por extrañar a alguien cercano.
Es más bien estar triste porque no se llegó a tener una relación cercana con esa persona”.Un bombero siguió el camino de su padre en Nueva YorkEl padre de McShane había sido policía durante 12 años antes de sumarse al cuerpo de bomberos. Trabajaba en la Escalera 101, en Brooklyn, cerca del túnel del World Trade Center. Su hijo rindió el examen de ingreso a los 18 años y dejó la universidad dos años después para continuar el proceso de selección.El actual bombero eligió trabajar en el Bronx para construir su carrera sin depender del reconocimiento ligado a su apellido.
Cada 11 de septiembre asiste a misa en su estación y luego visita la unidad en la que había trabajado su padre.En uno de esos homenajes, uno de los bomberos que acudieron al World Trade Center le relató cómo su equipo vio impactar el segundo avión antes de entrar al complejo.McShane expresó a TIME que siente orgullo por la forma en que actuó su padre aquel día. “Estoy muy orgulloso de lo que hizo, y creo que es una forma admirable y honorable de morir”, afirmó.Las secuelas sanitarias sumaron miles de reclamacionesLa conmemoración también pone el foco en quienes enfermaron después de la exposición a sustancias tóxicas en el sur de Manhattan, el Pentágono y Shanksville, en Pensilvania.Allison Turkel, administradora especial del Fondo de Compensación para las Víctimas del 11 de Septiembre, sostuvo que el programa continuará vigente hasta 2090 y recibe más de 700 solicitudes nuevas cada mes.Desde su reap…
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