Para aquellos años en que el servicio de agua de consumo humano no se realizaba a través del sistema de tubería existía en diversos centros poblados del país, principalmente en la región del Cibao, un sector poblacional vinculado a la distribución y la comercialización con una notoriedad singularidad.Se trata de los servidores comunitarios conocidos como “los aguateros”, quienes realizaban su valiosa labor utilizando, fundamentalmente, varios burros y, en ocasiones, caballos y mulos, definido como “recuas”, además de “botellones en canastos, latas, higueros y bidones, ubicados en cajas de madera, colgando en cada lado del cuerpo del animal que servía de medio de transporte”.En el caso de Santiago de los Caballeros, durante las últimas décadas del siglo XIX y el inicio del XX, testimonios dan cuenta que el aprovisionamiento del agua respondía a un procedimiento artesanal y que era aprovechada directamente del río Yaque del Norte.Se destaca que el señalado líquido era acarreado “a lomos de mulos, asnos y carretas” y el almacenamiento se hacía en tinajas y tanques que conservaban el agua, “sirviendo como también los aljibes y pozos como reservorios”.Sobre la manera peculiar en cómo los llamados “aguateros” desarrollaban cotidianamente su trabajo la acuciosa historiadora, Carmen Durán, registra la narración del ciudadano Pedro R. Batista, la cual resaltamos a continuación.“…centenares de mozos ejercían el oficio de cargador de agua. Usaban burros aperados con canastos para 4 bidones, de 3 a 4 galones cada uno, bien tapados (…) el agua también se expendía en barricas, adaptadas a las carretas y tiradas por tres mulos (…) los cargadores de agua no bajaban de 100 (…) un viaje de agua de 4 bidones costaba cuatro centavos (…) al agua de la policía, al recaudador, había que pagarle 5 centavos”.Con el discurrir del tiempo y la proliferación de personas dedicadas al negocio en referencia, por las calles y callejuelas del Primer Santiago de América, surgió la imposición de un impuesto por medio del cual “se debía proveer de una placa de metal a los burros sin las que no se les permitía a sus dueños el tránsito y acarreo de agua”.Sobre esta curiosa disposición hay quienes afirman que “los jumentos tuvieran placas primero que los escasos automóviles existentes en Santiago”.Vale destacar que el oficio abordado en estos párrafos, teniendo como escenario el principal centro …
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