En la industria musical española no había ninguna duda de que Aitana es una superestrella del pop, la mayor de todas, atendiendo a que lo de Rosalía es otra cosa. Para seguir demostrándolo, la catalana ha llenado el primero de sus cuatro Palau Sant Jordi de Barcelona, en una exhibición de hits, despliegue escénico y comprensión de las tendencias.Si el año pasado completó un Estadi Olímpic y dos Metropolitanos, en esta ocasión ha alcanzado otro hito, ya que solo U2 en 2015 había acampado cuatro noches en el pabellón de Montjuïc, un número empatado este 2026 por la misma Rosalía y La Oreja de Van Gogh con el regreso de Amaia Montero.En su anterior aparición en la ciudad condal, Aitana se subió a la moda de las eras y repasó en cerca de tres horas toda su discografía, una apuesta totalmente distinta a la de este viernes, que sirvió para presentar 'Cuarto azul', su cuarto álbum, casi al completo.Presentación de 'Cuarto azul'El disco, un trabajo más introspectivo, diario de una niña encerrada en su habitación dándole mil vueltas a todo y planteándose futuros imposibles, empieza, igual que comenzó el show, con '6 de febrero' estirada en su cama, lamida de heridas igual que 'Segundo intento', ambas suturadas con esa media sonrisa de quien se sabe ganador de la contienda, un humor que viró hacia la añoranza del amor imposible en 'Duele un montón despedirme de ti'. RELACIONADAS Música Aitana pide que Rosalía actúe en la final del Mundial en la que jugará España Tras esto, el "Bona nit, Barcelona" que Aitana confesó haber soñado vociferar de adolescente en su casa de Sant Climent de Llobregat tiñó de rojo el escenario para viajar hasta 2020 y '11 razones', su segundo trabajo y el primero en que se empezó a delinear una carrera lejos de las imposiciones apresuradas de Operación Triunfo, en un tramo compartido por 'No te has ido y ya te extraño' y '+ (Más)'.La voz enlatada de Barry B saliendo por los altavoces del Sant Jordi dio la bienvenida a la tristeza de 'Trankis', mientras que el regreso a la cama y miles de teléfonos iluminando el pabellón anticiparon 'Cuarto azul', receta de madurez y corte que da nombre al disco y a esta quinta gira, primera internacional, antes de entonar el autorreproche 'Cuando hables con él', todo ello acompañada por una docena de bailarines, un teclado, una guitarra, un bajo, un sintetizador y una batería.De la introspección al bailehttps…
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