La representante del departamento de La Paz en Miss Universo El Salvador 2026, Alejandra Ortiz, se ha convertido en un referente para la visibilidad y el reconocimiento de las comunidades afrodescendientes en el país. Con 23 años, estudiante avanzada de Ciencias Jurídicas en la Universidad de El Salvador y miembro activo de la Fundación AFROOS, Ortiz utiliza la plataforma del certamen para promover la inclusión y el orgullo por las raíces afrodescendientes e indígenas salvadoreñas.Nacida de madre salvadoreña y padre colombiano, Alejandra Ortiz ha hecho de su experiencia personal un motor para su labor social. En declaraciones recogidas por la propia fundación, Ortiz afirma: “Durante mucho tiempo, muchas personas crecieron creyendo que ciertos sueños no estaban hechos para ellas, que el color de su piel, el tipo de su cabello o la realidad en la que nacieron definirían hasta dónde podían llegar”.
Esta percepción, según la joven, ha impulsado su compromiso con la representación y la igualdad de oportunidades para niñas, niños y jóvenes del país.Como vocera de la Fundación AFROOS, Ortiz participa en iniciativas cuyo objetivo es visibilizar la identidad afrodescendiente en El Salvador. Su trabajo se centra en la educación, la promoción cultural y el acompañamiento a familias y comunidades históricamente excluidas, con énfasis en la niñez y la juventud. “No se trata solo de visibilizar a la comunidad afrodescendiente; se trata de recordarles a niños, niñas y jóvenes que su valor no depende de cómo lucen, sino de quiénes son, de sus capacidades y de los sueños que se atreven a perseguir”, expresa Ortiz.La joven estudiante reconoce la importancia de la representación y su impacto en la autoestima y el sentido de pertenencia de las personas afrodescendientes.
“Como mujer afrodescendiente, conozco el poder que tiene la representación. Sé lo que significa crecer sin verse reflejada en ciertos espacios y también sé lo transformador que puede ser ver a alguien que te recuerde que tú también perteneces”, señala.Su participación en Miss Universo El Salvador 2026 trasciende los límites de la competencia. Ortiz la define como una oportunidad para abrir espacios de conversación, romper estereotipos y mostrar que el talento, la inteligencia y el liderazgo no dependen del color de la piel.
“Mi camino hacia Miss Universo El Salvador es mucho más que una competencia.
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