En una ceremonia de graduación hay una imagen que suele pasar inadvertida: mientras los jóvenes reciben sus títulos, sus familiares observan desde sus asientos con una emoción difícil de describir. En esos rostros conviven años de sacrificios, expectativas y sueños compartidos.Lo viví recientemente al acompañar a los graduandos del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA). Mientras disfrutaba su alegría, regresó a mi memoria un recuerdo que me ha acompañado para siempre.
El día de mi graduación como abogado, mi padre me abrazó entre lágrimas y me dijo unas palabras que nunca he olvidado: “Hoy nos graduamos los dos: tú de licenciado y yo de la vida”.Con los años he comprendido mejor aquella expresión. Mi título llevaba mi nombre, pero celebrábamos una conquista que habíamos construido juntos. La educación puede cambiar el destino de una persona, pero su gracia alcanza también a quienes la rodean.Hoy, cuando la inteligencia artificial transforma nuestra manera de aprender y producir, esa convicción adquiere una dimensión extraordinaria.
La pregunta de nuestro tiempo no es solamente hasta dónde llegará la inteligencia artificial, sino hasta dónde podremos llegar nosotros con ella. La nueva brecha digital no creará una frontera únicamente entre quienes tienen acceso a internet y quienes no. Separará también a quienes sepan utilizar sistemas inteligentes para ampliar sus posibilidades de quienes permanezcan al margen de sus beneficios.Instituciones como el ITLA desempeñan un papel esencial para evitarlo.
Su mayor contribución reside en convertir el talento de jóvenes de distintos orígenes en oportunidades reales. Con esa convicción impulsamos RD Inteligente, el Programa Nacional de Alfabetización en Inteligencia Artificial, cuya meta es capacitar gratuitamente a un millón de dominicanos. Vale la pena detenerse en la magnitud de esta iniciativa.
Hablamos de una cifra equivalente al 9 % de nuestra población. Una apuesta para que conocimientos fundamentales lleguen a estudiantes, docentes, trabajadores, emprendedores y ciudadanos de todas las regiones.No estamos solos en este propósito. India impulsa YUVA AI for ALL, con la aspiración de formar a diez millones de ciudadanos.
Arabia Saudita desarrolló One Million Saudis in AI, que logró superar su meta de participantes. Aunque sus modelos son distintos, ambas experiencias reflejan la convicción de que preparar a…
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