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Arte de hablar de libros sin importar quién firma

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 7m ago

Hay algo saludable, e incluso estimulante, en la aparición de una voz que no conocemos. En una literatura como la dominicana, donde con frecuencia los nombres terminan pesando más que los libros y donde las relaciones personales, las filiaciones intelectuales y las viejas querellas pueden condicionar la recepción de una obra, que aparezca alguien desde el anonimato para leer, comentar, disentir y descubrir constituye, por sí mismo, un acontecimiento literario. Me refiero a Mirope Bragui Pérez la articulista que cada viernes publica en Diario Libre una columna dedicada a los libros, a los escritores y, en sentido más amplio, a ese complejo territorio donde literatura, pensamiento, cultura y vida terminan encontrándose.

Ella misma ha jugado con esa incertidumbre, alimentándola con una ironía que parece formar parte de su proyecto de escritura. En una de sus columnas incluso aborda directamente la cuestión del seudónimo y la curiosidad que ha despertado su identidad. Esto parece sencillo, pero no lo es.

En un medio de comunicación masivo, hablar de libros significa interrumpir, aunque sea momentáneamente, la velocidad de la actualidad. Significa decirle al lector que todavía existen objetos llamados libros, que todavía hay escritores produciendo obras, que todavía vale la pena detenerse ante una página y que la literatura contemporánea no es un territorio cerrado para especialistas. Su columna funciona, en ese sentido, como una pequeña mesa de lectura pública.

Allí aparecen autores conocidos y otros menos conocidos; libros recientes y obras que merecen ser recuperadas; literatura dominicana y literatura universal. En un texto sobre tres libros, por ejemplo, Mirope se mueve entre la producción local, la crítica literaria, la psicología, la filosofía y la tradición cultural, demostrando que la lectura no tiene por qué respetar las fronteras rígidas de las disciplinas. Puede elogiar, disentir, ironizar, establecer conexiones, recordar una tradición, introducir un nombre olvidado o poner una obra reciente en conversación con otra de mayor antigüedad.

Esa libertad es fundamental para que la crítica literaria conserve su función cultural. Una crítica que únicamente confirma lo que ya sabemos termina siendo innecesaria. La crítica verdadera abre relaciones.

En sus textos aparece también una conciencia clara de uno de los problemas fun…

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Read the full story at the source Diario Libre (Santo Domingo, Dominican Republic) · DO
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