Javier Milei celebra en estas horas la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú. Es una nueva muestra de su aspiración a liderar lo que define como una “ola” de gobiernos derechistas en la región. En diez días, añadirá otro gesto similar, cuando asista al recambio presidencial en Colombia.
El viaje a Lima se produce después de un fin de semana marcado por la tensión con Brasil, efecto inmediato de sus insultos a Lula da Silva en el lanzamiento electoral de Flávio Bolsonaro. Todo es parte de su apuesta en el frente externo, que especialmente en el caso brasileño asoma dominada por la necesidad local: tratar de manejar la agenda pública, recuperar iniciativa política.El recurso, de todas maneras, no es absolutamente nuevo. La intención de fabricar un enemigo o recrear esa construcción es parte sustancial de un ejercicio político repetido, no solo en la gestión libertaria.
Y ese motor aparece más claro aún en el segundo tramo de la disputa con Lula da Silva: a la descalificación personal, añadió la afirmación -por ahora, sin categoría de denuncia- sobre el financiamiento de Brasil a una supuesta “campaña anti-argentina” de escala internacional. Pasó casi inadvertido, pero en esa línea incluyó a México, algo que tuvo una rápida desmentida y un reclamo de respeto por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum.El Presidente recurrió a la frase “campaña anti-argentina” -de pésimo eco por su uso durante la última dictadura- que surgió en los días de la final mundialista. Y buscó explotar ese efecto, sobre todo en las redes, después de un Mundial que descolocó por momentos al Gobierno, como expusieron un cruce inentendible con Messi, el cálculo sobre el regreso de los jugadores y, de manera más visible, el capítulo Malvinas.
La semana post Mundial volvió a correr uno de los focos de la realidad hacia la política. Y el oficialismo buscó dar señales de contención de la interna y renovó la apuesta a reactivar el Congreso: avanzar con las iniciativas que se encuentran frenadas (inviolabilidad de la propiedad privada, reforma electoral y régimen de zonas frías, entre otras) y sumar nuevos proyectos. Fue enviada la segunda versión de la Inocencia Fiscal y se espera la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
El Congreso consume sus días de vacaciones de invierno y recién en la primera semana de agosto podría ser retomada la actividad. La confrontación entre el exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, y la actual mandataria estatal, Marina del Pilar Ávila Olmeda, escaló este lunes a un nuevo nivel tras la difusión de un video en el que se escucha al hoy senador del PT lanzar amenazas directas en su contra. “Le voy a romper su madre a Marina.
Todo el pinche tiempo que tenga yo de vida, la voy a estar chingando”, se escucha decir a Bonilla en una grabación obtenida por el medio Pie de Nota y difundida por el periodista Luis Chaparro.La filtración ocurre en medio del escándalo por los audios atribuidos a la gobernadora en donde se exhibe su contacto con supuestos agentes estadounidenses. La mandataria ha señalado públicamente a Bonilla como el responsable de orquestar su difusión. Coincidentemente, este mismo 27 de julio el columnista Héctor de Mauleón publicó una nueva entrega del caso, en la que Marina del Pilar identifica a un presunto exagente del FBI como su asesor y menciona que sus servicios habrían costado alrededor de 300 mil dólares.
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