Brasil llega a las elecciones presidenciales con una incipiente crisis fiscal que promete ser uno de los principales desafíos para el próximo gobierno. Después de casi cuatro años de gestión de Lula, el déficit consolidado de las finanzas públicas se aproxima al 10% del PBI, según los datos del Banco Central de Brasil.El deterioro es evidente frente al déficit de 4% que dejó Bolsonaro en 2022, aún después de la pandemia.Parte del deterioro de los últimos años se explica por el resultado primario. Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario.
Pero desde inicios de su gestión, lo revirtió y este año apunta a un déficit de 0,7% del PBI.Pero el principal factor de presión sobre las cuentas públicas está en los intereses de la deuda. Brasil enfrenta una combinación de elevado endeudamiento con altas tasas de interés en moneda local, catapultando la carga de intereses de la deuda pública.La tasa de interés sobre la deuda local supera actualmente el 14% anual, un nivel similar al observado durante los últimos meses del gobierno de Dilma Rousseff, antes de su impeachment. Pero esta vez, con una inflación cercana al 4%, la tasa de interés real se ubica alrededor del 10 por ciento.Esta combinación tiene un impacto directo sobre la dinámica fiscal.
El pago de intereses alcanza actualmente casi 9% del PBI y constituye una de las principales fuentes del déficit.Según los últimos datos oficiales, correspondientes a 2024, los intereses de la deuda se convirtieron en el segundo mayor componente del gasto público brasileño, por encima del gasto destinado a educación, salud, seguridad y defensa.La deuda públicaEl persistente déficit fiscal también se refleja en la evolución del endeudamiento público. En 2013, la deuda pública era equivalente a 60% del PBI, hoy llega al 100% del PBI.La casi totalidad de la deuda pública de Brasil es en moneda local (96,3 por ciento). Medida en dólares, la deuda ronda los USD 1,8 billones (1,8 billones).
De ese total, aproximadamente una quinta parte vence durante los próximos doce meses. Pero desde inicios de su gestión lo revirtióEl próximo presidente asumirá con unos USD 360.000 millones de deuda que deberán ser refinanciados durante su primer año de gestión.A este cuadro se suma un problema adicional: la deuda pública y… Los inversores no leen la elección como una moneda al aire.
En las plataformas de apuestas, donde se juega dinero real sobre el resultado, el hijo del expresidente aparece como claro favorito. Detrás de esa diferencia con las encuestas hay un fenómeno conocido: el llamado voto vergüenza. Se trata de electores que no le confiesan a un encuestador su apoyo a líderes de la derecha más dura, pero que sí lo expresan en el cuarto oscuro.
Pasó con Donald Trump en Estados Unidos y pasó en Brasil en 2022, cuando Jair Bolsonaro obtuvo bastante más de lo que anticipaban los sondeos. Hoy, con el expresidente preso y fuera de la contienda, la expectativa es que la historia se repita con su hijo.¿Por qué le importa tanto al mercado quién gane? La respuesta está en las cuentas públicas.
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