La incidencia de cáncer de mama en Estados Unidos creció con mayor rapidez entre las mujeres menores de 50 años que entre las de edades superiores, según el informe Breast Cancer Statistics 2024 de la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés). El estudio, publicado en octubre de 2024, registró un aumento anual de 1,4% en las menores de 50 años entre 2012 y 2021, frente a una suba de 0,7% entre las mujeres de 50 años o más.La ACS estima en Cancer Statistics, 2026 que durante este año habrá 321.910 diagnósticos invasivos de cáncer de mama entre mujeres en Estados Unidos. La proyección también contempla 60.730 casos de carcinoma ductal in situ y 42.140 muertes.
El organismo elaboró esas estimaciones con datos de incidencia disponibles hasta 2022 y estadísticas de mortalidad hasta 2023, por lo que no equivalen a un recuento final de los casos que se registren en 2026.La incidencia aumenta mientras la mortalidad sigue en descenso. De acuerdo con Cancer Statistics, 2026, la tasa de muertes por cáncer de mama bajó 44% entre 1989 y 2023. La ACS atribuyó esa reducción a los diagnósticos en etapas más tempranas, a una mayor concientización y a la incorporación de tratamientos.¿Por qué aumenta el cáncer de mama en mujeres jóvenes?El informe Breast Cancer Statistics 2024 no identifica una causa única para el aumento entre las mujeres menores de 50 años.
La ACS señala en su ficha Key Statistics for Breast Cancer que la tendencia podría estar vinculada con una mayor prevalencia de factores asociados al riesgo, como el exceso de peso corporal, tener menos hijos o tener el primer hijo después de los 30 años.Los factores de riesgo no afectan de igual manera a todas las personas ni explican por sí solos un diagnóstico. Según Breast Cancer Risk Factors You Can Change, de la ACS, la relación entre el peso corporal y el cáncer de mama es compleja y varía antes y después de la menopausia. Después de esa etapa, el tejido graso adquiere mayor relevancia en la producción de estrógeno, lo que puede aumentar el riesgo.¿Qué reveló el estudio original sobre los diagnósticos?Para elaborar Breast Cancer Statistics 2024, los autores analizaron registros del programa Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER) del Instituto Nacional del Cáncer, del National Program of Cancer Registries de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y de la N…
Un estudio argentino detectó una mayor rigidez arterial en mujeres con antecedente de cáncer de mama, aun cuando no tenían enfermedad cardiovascular previa y presentaban un perfil de riesgo comparable al de otras mujeres sin ese diagnóstico. La diferencia se mantuvo años después del tratamiento y plantea la necesidad de reforzar el seguimiento cardiovascular tras el alta oncológica.La investigación, publicada en la revista Cardio-Oncology, fue realizada por especialistas del Hospital Universitario Austral, la Universidad Austral y el CONICET y analizó a mujeres de entre 35 y 65 años que acudieron a una unidad cardiometabólica entre septiembre de 2021 y marzo de 2024.“Históricamente, la cardio-oncología se basó en tratar de que el paciente terminara el tratamiento y que el corazón soportara la toxicidad de las drogas. Nosotros quisimos salir del corazón y ver qué les pasa a las arterias”, explicó a Infobae Renzo Melchiori, jefe del servicio de Ecocardiografía y coordinador de Cardio Oncología del Hospital Universitario Austral y uno de los autores del trabajo.Marcador de rigidez arterial más alto en sobrevivientesEl trabajo incluyó a 2.318 mujeres, de las cuales 53 tenían antecedentes de cáncer de mama.
En ese grupo, la mediana de tiempo desde el diagnóstico era de 67 meses, es decir, más de cinco años y medio.Los investigadores midieron la velocidad de onda de pulso, un método no invasivo que permite estimar la elasticidad de las arterias. Las participantes con antecedentes oncológicos registraron un valor promedio de 7,85 m/s, frente a 7,34 m/s en las mujeres sin cáncer.La diferencia se sostuvo después de comparar a pacientes con características similares. Para ello, el análisis contempló edad, hipertensión, dislipidemia, tabaquismo, inactividad física, diabetes, obesidad y uso de estatinas.
Tras ese ajuste, el antecedente de cáncer de mama se vinculó con un aumento de 0,34 m/s en la velocidad de onda de pulso.Los autores señalaron que el resultado “subraya la relevancia de la vigilancia vascular en las supervivientes de cáncer de mama”.El diseño excluyó a mujeres con enfermedad cardiovascular previa, enfermedad renal crónica avanzada o afecciones inflamatorias. De ese modo, buscó aislar la relación entre el antecedente oncológico y la salud vascular de las participantes.Pérdida de elasticidad arterial y mayor riesgo cardiovascularLas arterias elásticas se…
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