Para una empleada de una banca de Loto Real, la llegada de la menstruación se convierte en un problema. El pequeño espacio donde trabaja no tiene baño, por lo que debe caminar unas cuatro cuadras hasta un play para hacer sus necesidades. En ocasiones encuentra el sanitario cerrado y tiene que pedir permiso para usar el de un colmado cercano.
“Me he ido manchada de aquí y eso es vergonzoso”, confiesa.Cuando no encuentra dónde ir, la trabajadora resuelve como puede. Aprovecha los momentos en que no hay clientes, baja de su silla y utiliza una cubeta que guarda para emergencias. Tampoco dispone de agua para lavarse las manos.Salir en busca de un sanitario tiene otra consecuencia, ya que puede perder parte de su salario.
Un sistema informático exige ingresar un código cada 15 minutos; de lo contrario, la máquina se apaga. Sus empleadores le llaman “tiempo inactivo”. Algunos meses, pierde hasta 2,000 pesos por esta razón.“El play queda retirado de aquí y eso me toma tiempo.
Es imposible ir y volver en quince minutos”, expresa la muchacha.La trabajadora no sabía que el Ministerio de Trabajo otorgó un plazo de 30 días calendario a los propietarios, operadores y responsables de bancas de lotería y apuestas para que adecuaran sus establecimientos. Nacional Otorgan 30 días a propietarios de bancas para declarar negocios pendientes de regularización La disposición, suscrita por el ministro Eddy Olivares, advierte sobre las condiciones de bancas que funcionan en pequeñas casetas sin instalaciones sanitarias.Entre los aspectos a inspeccionar figuran la disponibilidad de baños adecuados, asientos ergonómicos, ventilación, iluminación, agua potable y condiciones de limpieza e higiene. También se verificará la presencia de botiquines de primeros auxilios y extintores, según las características y los riesgos de cada establecimiento.Jornadas que no se cumplenLa empleada que lleva alrededor de dos años de trabajo en Loto Real relata que sus condiciones cambiaron cuando el negocio pasó a otro jefe y consorcio.
Antes pertenecía a Loteka, pero, según cuenta, la transición la dejó en un limbo laboral.“Ni siquiera hubo una reunión para revisar el contrato”, lamenta. “Solo cambiaron, con otras exigencias, pero con el contrato anterior. Los antiguos jefes nos abandonaron”, cree.Aunque su acuerdo establece otra hora de entrada, ahora debe abrir a las 7:00 de la mañana.
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