La investigación por la muerte de Uriel Alejandro Ríos Echegaray, el adolescente de 17 años que fue apuñalado tras una pelea a la salida de una fiesta en Pocito, provincia de San Juan, sumó un segundo detenido. Se trata de otro menor de edad que quedó a disposición de la Justicia, mientras la familia convocó a una movilización frente a la Legislatura sanjuanina.Con la nueva detención ocurrida este viernes, ya son dos los adolescentes vinculados al episodio ocurrido durante la madrugada del 21 de septiembre, que terminó con la muerte de Uriel y dejó herido a su hermano mellizo.Mientras tanto, la investigación está a cargo de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Especiales, que busca determinar cómo se desarrolló el enfrentamiento, quiénes participaron y cuál fue el grado de responsabilidad de cada uno.Por otro lado, los familiares de las víctimas realizarán una movilización el próximo miércoles, a las 10:30 horas, en la puerta de la Legislatura provincial. Amigos, compañeros y personas cercanas al joven difundieron el llamado en redes sociales bajo el pedido de justicia y de esclarecimiento del ataque.“Tu familia no va a dejar de pedir justicia”, expresaron en el mensaje que acompaña la convocatoria.
De acuerdo con Diario La Provincia SJ, remarcaron que el reclamo no persigue una venganza, sino que la investigación avance y que se aplique la ley sobre los responsables.Los detalles del casoEl hecho se registró alrededor de las 5:15 horas del lunes en una finca situada sobre calle Alfonso XIII, entre calles 13 y 14. En el lugar se había realizado una celebración por el Día del Estudiante a la que, según las primeras informaciones, asistieron cerca de 200 jóvenes de distintos establecimientos educativos.Entre los asistentes había alumnos del colegio Santa Teresita del Niño Jesús, institución a la que concurrían Uriel y su hermano mellizo. Al finalizar el encuentro, se produjo una pelea que involucró a los dos hermanos y a otros adolescentes que estaban en el lugar.Fuentes judiciales indicaron a Infobae que una de las hipótesis que analiza la Fiscalía apunta a un incidente previo: el enfrentamiento habría comenzado luego de que uno de los hermanos arrojara una piedra contra un automóvil en el que se encontraban los presuntos agresores.
Esa secuencia, sin embargo, forma parte de las líneas que todavía deben ser corroboradas mediante testimonios, registros… La clase empezó hace rato, pero los estudiantes siguen entrando y los bancos se ocupan a cuentagotas. El profesor avanza con el tema mientras, cada dos minutos, alguien abre la puerta, busca un lugar y pregunta qué hay que hacer.
Varias veces es necesario repetir una consigna o esperar a que el recién llegado se ponga al tanto de lo que ya saben sus compañeros. Algunos docentes anotan en una libreta quién entró tarde: llevan su propio registro, porque no todas las escuelas –ni los ministerios– hacen un seguimiento preciso de las llegadas tarde. La escena cobra relieve a la luz de los últimos resultados de PISA.
En 2025, el 30,5% de los estudiantes argentinos de 15 años declaró haber llegado tarde a la escuela tres o más veces durante las dos semanas anteriores a la evaluación. El promedio de la OCDE fue de 19,6%. En el ranking de impuntualidad “frecuente” (tres o más tardanzas en dos semanas), Argentina quedó en el 5° puesto entre 91 países y economías, detrás de Chile, Uruguay, Grecia e Israel.Los datos subnacionales muestran un panorama parecido.
Entre las jurisdicciones que participaron con muestras propias en PISA 2025, CABA registró 32,9% de llegadas tarde frecuentes; Mendoza, 30,6%; y Córdoba, 29%. En este indicador, las tres ocupan los primeros lugares del ranking de entidades subnacionales relevadas por la evaluación. Los porcentajes surgen de las respuestas de los propios estudiantes a los cuestionarios de PISA; en el país no existen cifras oficiales sobre impuntualidad escolar.El problema viene creciendo de manera sostenida, según las cifras de PISA.
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