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Morning, afternoon or evening: when is the best time to do strength training to promote muscle growth

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 28m ago

El entrenamiento de fuerza ganó espacio en las rutinas de bienestar por su impacto sobre la masa muscular, la capacidad funcional, la salud ósea y el metabolismo. También se lo vincula con una mejor respuesta física en la vida cotidiana, desde cargar peso hasta sostener la estabilidad y la coordinación con el paso del tiempo. En ese marco, la pregunta por la frecuencia, la intensidad y la recuperación suele ocupar el centro de la escena.A esa lista se suma otra variable que despierta interés: el momento del día en que se realiza el ejercicio.

No se trata solo de una cuestión de agenda. Distintas investigaciones y especialistas coinciden en que el cuerpo no responde igual a la mañana, a la tarde o a la noche, porque el rendimiento muscular, la temperatura corporal, la activación del sistema nervioso y la disponibilidad de energía cambian a lo largo de la jornada.De acuerdo con Verywell Health, esa variación puede influir en objetivos concretos como la fuerza máxima, la potencia, la constancia de la rutina e incluso el descanso nocturno. El punto central, de todos modos, no pasa por encontrar una hora universal, sino por entender qué favorece cada franja y cómo se ajusta a las necesidades de cada persona.Cuál es el mejor horario para entrenar fuerza y qué favorece cada momento del díaExiste una tendencia clara: la fuerza y la potencia máximas suelen ser mayores al final de la tarde y al comienzo de la noche que en las primeras horas de la mañana.

Según RikkiLynn Shields, fisioterapeuta para Health, ese mejor rendimiento en una sesión puntual se asocia con factores fisiológicos como una mayor temperatura corporal, una activación neuromuscular más alta y una mayor disponibilidad de energía acumulada durante el día.MañanaEntrenar temprano puede ofrecer ventajas para quienes necesitan estructura y previsibilidad. Según Northwestern Medicine, suelen asociarse con una mayor constancia, en parte porque reducen la posibilidad de que el trabajo, los compromisos sociales o el cansancio del día interfieran con el entrenamiento. Esa regularidad puede resultar decisiva en planes de fuerza sostenidos en el tiempo.Un estudio agregó que también se relaciona con la formación de hábitos saludables, mejoras en el estado de ánimo y mejor descanso nocturno.

No obstante, ese horario puede presentar limitaciones para el entrenamiento de fuerza exigente: al despertar, la temperatura… Aunque muchas personas esperan resultados rápidos en el espejo, la evidencia muestra que las primeras adaptaciones del cuerpo suelen aparecer antes en el rendimiento, la técnica y la capacidad para mover cargaLa ganancia muscular no sigue el mismo ritmo que la expectativa de quien empieza una rutina de fuerza, ajusta la alimentación o busca cambios visibles en el cuerpo. El crecimiento muscular no suele verse de inmediato, porque las primeras mejoras aparecen antes en el rendimiento que en el volumen visible.

Esa diferencia suele generar la impresión de que el plan no funciona, aunque el proceso fisiológico ya haya comenzado.En las primeras semanas, el cuerpo puede mejorar la fuerza, la técnica y el control del movimiento sin que eso se traduzca de inmediato en más tamaño frente al espejo. Esa diferencia se apoya en una revisión publicada en International Journal of Environmental Research and Public Health, que analizó programas de entrenamiento de resistencia y registró que la fuerza suele aumentar antes que la hipertrofia (crecimiento del tamaño del músculo) visible.Qué cambia primero cuando una persona empieza a entrenarEse desfasaje inicial se vincula con las adaptaciones neurales (ajustes del sistema nervioso para activar mejor los músculos). El organismo mejora la coordinación, estabiliza mejor las cargas y aprende a reclutar más fibras musculares, es decir, a activar una mayor cantidad de células del músculo durante el esfuerzo.

Otra revisión sobre este proceso describió que los aumentos iniciales de fuerza, sobre todo dentro de las 2 a 4 semanas, suelen explicarse por cambios nerviosos antes que por aumentos notorios del tamaño muscular.En términos prácticos, eso significa que una persona puede levantar más peso, completar más repeticiones o ejecutar mejor un ejercicio sin advertir todavía diferencias claras en brazos, piernas o torso. El cambio existe, pero aparece primero en la eficiencia del movimiento. El sistema nervioso aprende a activar el músculo con más precisión y a coordinar mejor cada gesto técnico.La misma revisión reunió 111 estudios, 158 grupos y 1.927 participantes, y registró un aumento promedio de 1,53 kilos de masa muscular después de programas de entrenamiento de resistencia, es decir, ejercicios contra una carga como pesas o máquinas.

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