Madrid, 24 sep (EFE).- Con el inicio de la Liga Endesa española 2026-2027 a la vuelta de la esquina, muchos son los equipos que no han escatimado refuerzos este verano con el objetivo de alzarse con el título en la máxima categoría del baloncesto nacional, en poder del Valencia Basket, que, tras ser uno de los mejores equipos de Europa la pasada campaña, afronta una nueva andadura con nuevo entrenador.Campeón de la Liga Endesa, de la Supercopa Endesa y semifinalista de la Copa del Rey y la Euroliga, el brillante equipo dirigido por Pedro Martínez se desmontó una vez acabada la temporada, dejando tocada la ilusión de la afición del Roig Arena.La salida del técnico rumbo al Real Madrid junto a piezas importantes como Jean Montero, Brancou Badio o Jaime Pradilla, dejaron un panorama completamente nuevo en Valencia, que ha querido dar continuidad al proyecto con la apuesta de Xavi Albert, un hombre que conoce la casa a la perfección y que encara uno de los mayores retos de su carrera. Pese a caer ante el Barça en las semifinales de la reciente Supercopa Endesa, el club ha contratado jugadores con experiencia europea como TJ Shorts o Nikola Mirotic y jóvenes de gran proyección como Gonzalo Corbalán o Mario Saint-Supery para defender el campeonato.El Barça, finalista la pasada edición, presenta otra renovada plantilla bajo la batuta del esloveno Alexander Sekulic, cuyo objetivo pasará por romper la mala racha azulgrana de dos temporadas de sequía de títulos.Para ello, el club ha dado galones en la dirección deportiva a Xevi Pujol, quien trae de la mano varios jugadores sin bagaje europeo, pero con buen nombre en la G-League, la liga de desarrollo estadounidense.El Real Madrid, con la contratación de Martínez, pretende volver a presentar candidatura al campeonato, después de una decepcionante eliminación en cuartos de final ante La Laguna Tenerife. Con Sergio Scariolo como entrenador, los blancos firmaron el mejor registro de la campaña con un balance de 26-8, pero llegaron al tramo final con varias bajas en el juego interior y cayeron en una emocionante serie ante el conjunto canario.
El Mejor Jugador (MVP) de la pasada campaña, Mario Hezonja, regresó a la NBA, aunque el Madrid se movió para suplir su baja con el máximo anotador de la temporada, el francés Timothé Luwawu-Cabarrot, quien llega con galones desde Vitoria.El Kosner Baskonia, campeón de la Copa del Re… Ana Milena Varón Los Ángeles (EE.UU.), 24 sep (EFE).-La bailarina Liz Marrero reconoció desde EE.UU. las manos de su hermana fallecida en una videollamada tras el doble terremoto que sacudió Venezuela hace tres meses.
Desde entonces, vive con el trauma. Pero la sostiene una promesa: cuidar a sus dos sobrinos huérfanos y construirles un futuro, según dijo a EFE.“Cada vez que escucho el teléfono sonar me da una gran ansiedad, es como revivir esos momentos de agonía, porque yo sentí morirme junto con mi familia ese 24 de junio”, cuenta a EFE Marrero, afincada en Los Ángeles desde hace más de una década. La venezolana perdió ese día a su mamá, Norellys Marrero; su hermana, Kairol Piñero Marrero; y su cuñado, Rafael Brito.
Sus dos sobrinos, Sebastián, de 16 años, y Samuel, de 11, fueron los únicos de su núcleo familiar que sobrevivieron la tragedia. El mayor estaba en una playa cercana, desde donde pudo ver como se desplomaban algunos edificios de La Guaira. El menor fue rescatado con vida debajo de los escombros del departamento donde vivía 24 horas después de su desplome.
Tras tres meses de la tragedia, Marrero, bailarina y coreógrafa que ha acompañado a figuras como Karol G, 50 cent y Maluma, no soporta escuchar los mensajes de voz, tampoco ver el atardecer: "Creo que me van a dar otra mala noticia y la llegada de la noche significa que la búsqueda va a parar", explica. La artista tuvo que reconocer las manos de su hermana fallecida por videollamada. Irónicamente, ahora cada vez que habla con alguien lo quiere hacer por ese medio, viendo los ojos de su interlocutor para saber que “hay alguien vivo del otro lado”.Detalla que a su hermana la encontraron con los brazos estirados hacia arriba, como si hubiera querido salvar a Samuel.“Para mí esa fue como una señal de que tengo que cumplir la promesa de cuidar a esos niños.
Yo le había dicho a mi hermana que veía a mis sobrinos como mis hijos”, agrega. El pequeño, una promesa del béisbol venezolano, se recupera lentamente de varias fracturas y una parálisis facial, que necesitan atención médica diaria. Mientras el mayor, también béisbolista, aún lidia con el impacto de quedarse sin sus padres, su abuela materna, su hogar y su rutina.
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