La superficie oceánica del planeta registró un hito sin precedentes al alcanzar 21,1 °C de temperatura media diaria global, una cifra que superó todos los valores históricos conocidos y encendió nuevas alertas sobre la aceleración del cambio climático. Este récord, confirmado el 22 de agosto por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), se suma a una cadena de máximos mensuales observados durante 2026 y ha sido impulsado tanto por el fenómeno de El Niño como por el calentamiento persistente de origen humano. El dato se vuelve todavía más impactante al considerar que, normalmente, los océanos globales marcan su punto máximo en marzo o abril, tras el verano austral, pero esta vez el récord se alcanzó en agosto, fuera de lo habitual y potenciando el carácter excepcional del evento.El informe de Copernicus resalta que el valor de 21,1 °C del 22 de agosto eclipsó el récord anterior de 21,09 °C, que se había registrado apenas en marzo de este mismo año.
El fenómeno de El Niño —un patrón climático natural que provoca el aumento de las temperaturas en el Pacífico tropical y altera las precipitaciones y temperaturas a escala global— se encuentra en una fase de gran intensidad, según la Oficina de Meteorología británica y la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Los modelos de predicción estacional sugieren que El Niño podría fortalecerse aún más en los próximos meses y alcanzar “niveles no vistos en varias décadas”.Cambios en la dinámica oceánica y consecuencias para el planetaLa temperatura del océano es un parámetro central en la regulación del clima global. Un mar más cálido no solo modifica la circulación atmosférica y la intensidad de las precipitaciones, sino que también contribuye al aumento del nivel del mar, genera condiciones extremas y afecta la vida marina y la seguridad de las comunidades costeras.
Samantha Burgess, responsable estratégica de Clima del ECMWF, resumió el momento: “Este récord es otra clara señal de que el océano está sometido a una presión creciente”. Explicó que El Niño está añadiendo calor al sistema, pero lo hace además de décadas de calentamiento provocado por la actividad humana.La cifra récord de temperatura oceánica no es un simple valor aislado. Copernicus informó que los océanos llevan meses encadenando máximos históricos, lo que refuerza la tendencia de calentamiento sostenido a lo largo de los años.
Las lluvias escasas, el calor extremo y la extensión de la sequía han marcado un patrón inusual en El Salvador durante las últimas semanas. La explicación se encuentra en un solo responsable: el fenómeno de El Niño, que se mantiene con una intensidad histórica y aleja cualquier posibilidad de ver a La Niña en el corto plazo. La pregunta surge entre quienes esperan un giro en las condiciones meteorológicas: ¿Dónde está La Niña y por qué no puede presentarse al mismo tiempo que El Niño?La respuesta a este enigma la ofrece el meteorólogo Danilo Ramírez, de la Universidad de El Salvador (UES), quien en conversación con Infobae explica que ambos fenómenos no pueden coexistir ni en paralelo ni en diferentes regiones.
“Técnicamente, evaluando los índices climáticos al nivel de viento, a los diferentes niveles de la atmósfera y de las presiones del lado oeste y este del Pacífico tropical, hay diferencias. Principalmente con las temperaturas de la superficie y subsuperficie del mar. O hay aguas calientes o hay aguas frías, pero nunca una mezcla”, afirma Ramírez.El especialista detalla que, para determinar la presencia de El Niño o La Niña, los meteorólogos se basan en un monitoreo constante de índices climáticos, especialmente en las temperaturas del mar.
“Si esas temperaturas, tomándoles de 0.5 hacia arriba, son positivas, es decir, cálidas, dan lugar a El Niño. Si están por debajo de menos -0.5, son frías y dan lugar a La Niña. Nunca hay una mezcla”, indica Ramírez.El ciclo ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) fluctúa entre fases cálidas y frías, pero de manera alternante.
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