Durante su visita a Otro Día Perdido (Eltrece), Ludovico Di Santo decidió abrir la puerta de su intimidad y recordó las burlas y los apodos que recibió durante su infancia en la escuela a causa de su nombre. En ese marco, el artista explicó que esa experiencia forjó su temperamento e incluso influyó en la elección que hizo para su hijo. El actor habló del tema durante una conversación con Mario Pergolini y Agustín Rada.La charla se inició a partir de una observación de Mario Pergolini, quien vinculó el nombre del actor con las dificultades que puede generar una denominación poco habitual en el ámbito escolar.
“Cuando uno se llama Ludovico, yo decía en el comienzo del programa, cuando te das cuenta en quinto, en sala de cinco, ya se te empieza a complicar el panorama”, planteó el conductor.Pergolini insistió en que los primeros años de vida de Ludovico Di Santo podían haber sido complejos. “Los diez primeros años habrán sido complicados, ¿sí o no?”, le preguntó. El actor respondió con ironía: “Alguna gracia tiene que tener”.Ante la consulta de Agustín Rada sobre cómo lo llamaban sus compañeros, Di Santo dio una lista que dejó en evidencia que las cargadas excedían cualquier juego de palabras con su nombre.
Gorda, pitufina, gelatina”, enumeró.Rada le señaló que esos sobrenombres no tenían relación con Ludovico. El intérprete coincidió y explicó que, según su experiencia, llevar un nombre que se aparta de los más comunes lo exponía a bromas constantes. “Y no, con ese nombre te ponen apodos de todo el tiempo.
Pasé todo”, afirmó.El artista no precisó situaciones concretas ni fechas de esos episodios, pero describió las respuestas que encontraba frente a las burlas. “O sea que empezás a pelear o a tener alguna gracia o a hablar”, sostuvo. Así, vinculó esas reacciones con la necesidad de hacerse lugar dentro de un entorno en el que su nombre atraía comentarios.Para Pergolini, atravesar esa clase de situaciones en la niñez puede terminar por moldear a una persona.
Un nombre como ese te termina formando”, consideró el conductor. Di Santo estuvo de acuerdo con esa lectura y respondió: “Sí, sí, sí, por supuesto”.Luego, profundizó en la idea de que el nombre tuvo consecuencias en su forma de vincularse. “Para bien o para mal, no pasás desapercibido.
Entonces, alguna gracia tenés que empezar a t… España no consigue eliminar el ‘bullying’ de las aulas, ni siquiera reducirlo. El acoso escolar apenas ha variado en el último curso y ya alcanza al 14,1 % del alumnado (respecto al 12,3% del curso anterior), con un repunte tanto en las agresiones presenciales como en el ‘ciberbullying’ y una tendencia a prolongarse durante más de un año en una parte relevante de los casos.
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