El sábado por la noche, cuando Francisco Prado atraviese las puertas del Meta Apex de Las Vegas y vuelva a pisar el octágono, habrá algo más en juego que una victoria. El argentino regresará a las 155 libras, la categoría en la que encontró algunas de las mejores sensaciones de su carrera, con la intención de volver a sentir aquello que lo llevó hasta UFC: la agresividad, la velocidad y el instinto para terminar las peleas antes de que los jueces tengan que intervenir.El rival será el brasileño Ismael Bonfim, un peleador de 20 victorias y 7 derrotas que aparece como una nueva prueba para el santafesino en el marco de UFC Vegas 122. El combate se disputará hoy, sábado 10 de octubre, en Las Vegas y será transmitido en vivo por Paramount+ a partir de las 18 horas (hora Argentina).Para Prado, la cita llega en un momento particular.
A sus 24 años, el argentino tiene un récord profesional de 12 victorias y 5 derrotas y atraviesa una etapa de reconstrucción dentro de la organización. Sus últimas cuatro presentaciones terminaron en derrota y su registro dentro de la máxima compañía de artes marciales mixtas es de una victoria y cinco caídas. Sin embargo, hay un dato que el propio peleador considera fundamental para entender ese recorrido: nunca fue noqueado ni finalizado.“En mis últimas presentaciones las peleas se fueron a la decisión.
Yo me sentí muy bien en las peleas”, explicó Prado en diálogo con Infobae.La aclaración no es menor. En un deporte en el que el resultado final puede quedar reducido rápidamente a una estadística, Prado intenta poner el foco en otra parte de la historia. Sus derrotas no llegaron por haber sido sometido o dejado fuera de combate.
Según su propia mirada, fueron peleas en las que el tiempo terminó antes de que pudiera concretar aquello que había buscado durante los rounds. “Por ahí la gente se confunde con eso. Yo nunca he sido finalizado en una pelea, solamente me quedé sin tiempo en esas peleas, pero creo que el que estuvo cerca de finalizar esas peleas fui yo”, sostuvo.Ahora tendrá nuevamente la posibilidad de demostrarlo en la división de peso ligero.La incursión por las 170 libras dejó la sensación de que el peso natural de Prado está en las 155.
El corte hasta la categoría ligera representa un sacrificio, pero también le permite recuperar características que forman parte de su identidad como competidor …
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