El cuerpo de una mujer de 32 años fue encontrado este lunes en una zanja de Lisandro Olmos, en la zona Oeste de La Plata, y pocas horas después la Policía detuvo a un hombre de 33 años que reconoció ser el autor del crimen. La víctima fue identificada como Lucy Rueda Batallanos, de nacionalidad boliviana, y la causa quedó caratulada como femicidio.El hallazgo se produjo sobre la avenida 66, entre las calles 197 y 198, donde efectivos policiales dieron con el cuerpo a un costado de la calle. Batallanos ya no presentaba signos vitales cuando llegaron los uniformados.
De inmediato, agentes del Grupo Táctico Operativo (GTO) de la comisaría Decimoquinta se abocaron a reconstruir las últimas horas de la mujer, según informó el medio regional 0221.Los primeros testimonios recabados en la zona permitieron trazar un recorrido que resultó clave para la investigación. De acuerdo con fuentes oficiales, Rueda Batallanos había participado de una fiesta y se retiró del lugar acompañada por un hombre. Ese dato orientó a los pesquisas, que en poco tiempo lograron individualizar al sospechoso.El trabajo de campo arrojó otro elemento determinante: el domicilio del acusado se encontraba a unos 300 metros del punto exacto donde apareció el cuerpo.
Los efectivos del GTO se trasladaron hasta la vivienda y allí dieron con un hombre identificado como D. M., de 33 años y también de nacionalidad boliviana. Según el parte policial, el sospechoso admitió su responsabilidad en el hecho en presencia de un testigo de actuación.Tras esa confesión, los agentes se comunicaron con la fiscalía interviniente.
Siguieron las directivas de la doctora Tome y procedieron a la aprehensión formal del acusado, quien fue trasladado a la comisaría Decimoquinta y quedó alojado a disposición de la Justicia.La investigación recayó en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 8 del Departamento Judicial La Plata, con intervención del Juzgado de Garantías N° 3 y la Defensoría N° 3. El fiscal Martín Almirón, a cargo de la causa, será el encargado de tomarle declaración indagatoria al detenido durante la jornada del martes, según precisaron voceros judiciales.Hasta el momento, no trascendieron precisiones sobre las circunstancias en las que se produjo la muerte ni sobre las lesiones que pudiera presentar el cuerpo de la víctima. Los resultados de la autopsia podrían conocerse durante la tarde de este lunes…
En La Rioja Alta, junto al río Ea y a los pies de los montes Obarenes, se levanta un pueblo pequeño que conserva intacto su trazado medieval. Ese lugar es Sajazarra, el cual tiene una muralla de los siglos XII y XIII que recibe al visitante antes de que este descubra el verdadero protagonista del enclave: un castillo-palacio del siglo XV que, bajo sus muros almenados, guarda una bodega en funcionamiento.El hallazgo que transformó la historia reciente de la fortaleza ocurrió en los años sesenta, cuando la familia Líbano emprendió su restauración. En las mazmorras aparecieron lagares y prensas antiguos, una señal de que el edificio había tenido, además de uso militar y residencial, una función vitivinícola que permanecía oculta.
De ese descubrimiento nació la Bodega Castillo de Sajazarra, proyecto que hoy cultiva 46,5 hectáreas de viñedo repartidas entre Sajazarra, Galbárruli y Fonzaleche.El pueblo, de dimensiones reducidas, concentra en pocas calles una arquitectura que combina lo defensivo con lo señorial, y rodea sus murallas con hileras de vid que marcan el límite norte de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja. La combinación entre patrimonio histórico y paisaje vinícola convierte a esta localidad en uno de los destinos menos conocidos, pero más fotogénicos, de la región.Un castillo que pasó de guarnición militar a bodega activaLa torre del homenaje del castillo conserva cubos octogonales, matacanes y aspilleras, elementos que revelan su función defensiva original frente a las residencias señoriales que se construyeron con posterioridad. Edificado sobre cimientos anteriores, el inmueble combina distintas etapas constructivas que reflejan los usos sucesivos que tuvo a lo largo de los siglos.Los viñedos que lo rodean se sitúan a altitudes de entre 500 y 700 metros, sobre suelos arcilloso-calcáreos donde se cultivan variedades como Tempranillo, Graciano y Garnacha.
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