La Comisión del Episcopado Mexicano (CEM) hizo hace meses un llamado a conmemorar los hechos que conocemos como la guerra cristera. Recién terminada la fase armada de la Revolución Mexicana, se desató un conflicto armado entre mexicanos, por cuestiones de apariencia religiosa, pero de evidente connotación política, pues lo escenificaron grupos que se identifican como liberal uno, y como conservador otro. Y lo atizaron un gobierno triunfador en la contienda y la alta jerarquía católica, que se pronunció abiertamente en contra de la Constitución de 1917.
Summary from source