Cuba ha colocado sobre la mesa uno de sus programas de reformas económicas más amplios de los últimos años: 176 medidas destinadas a liberalizar y descentralizar parcialmente una economía asfixiada por la falta de divisas, combustible, inversión y producción. El Gobierno apuesta ahora con mayor claridad por el sector privado, aunque sin renunciar al control político y económico que durante décadas ha ejercido el Estado.Las reformas permitirán que las empresas privadas superen el actual límite de 100 trabajadores, que una persona pueda ser propietaria de más de una compañía y que se creen pequeñas y medianas empresas privadas en la agricultura, destacó este martes la agencia EFE. También refirió que se abren espacios hasta ahora reservados al Estado, como la banca privada, la gestión hotelera, el alquiler de vehículos, el transporte de pasajeros y determinados servicios turísticos.El cambio no es menor para una economía organizada durante más de seis décadas alrededor del predominio estatal.
Para el economista cubano Daniel Torralbas, “la cualidad diferente que tienen las reformas de 2026 es que parecen poner al sector privado de Cuba como el factor para pivotar la crisis”. RELACIONADAS América Latina Cuba, sin divisas ni combustible y con pocos turistas, vive a la deriva La pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar el propio Gobierno cubano.El presidente Miguel Díaz-Canel insiste en que la apertura no significa abandonar el modelo socialista. Ha definido las reformas como “una prioridad estratégica para la nación”, pero sostiene que su objetivo es “avanzar en la construcción socialista”, una formulación que refleja la contradicción fundamental del proceso: La Habana necesita liberar fuerzas productivas privadas mientras intenta preservar el predominio económico del Estado.Reformar sin cambiar el modeloLos expertos advierten precisamente sobre esa indefinición.
No están claros el peso que finalmente tendrá la empresa privada, cuáles actividades permanecerán bajo control estatal ni qué modelo productivo pretende construir Cuba.La economista Ileana Díaz, profesora del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, considera que las medidas suponen un cambio, pero “no un giro radical”. Su advertencia apunta al centro del problema: aprobar reformas no garantiza resultados si las regulaciones, la burocracia y las decisiones polític…
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