MIAMI (AP) — La tormenta tropical Genevieve se formó el viernes en el océano Pacífico mientras el huracán Fausto alcanzó la categoría 2 y se tiene previsto que se acerque al archipiélago de Hawai la próxima semana, de acuerdo con meteorólogos.El riesgo de que se produzcan algunos efectos debido al viento y las lluvias en la zona ha aumentado, indicó el viernes el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) en Miami, pero aún es demasiado pronto para determinar la ubicación exacta o su posible magnitud.“Los interesados en las islas hawaianas deben monitorear el progreso de Fausto”, recomendó el centro en un aviso.Fausto se encontraba lejos de tierra firme, a unos 2.250 kilómetros (1.400 millas) al oeste del extremo sur de la península de Baja California, en México, y a unos 2.400 kilómetros (1.500 millas) al este de Hilo, Hawai. El meteoro tiene vientos máximos sostenidos que rondaban los 169 km/h (105 mph).El NHC señaló que el oleaje generado por Fausto podría provocar marejadas y corrientes de resaca potencialmente letales en partes del sur de California. Se esperaba un debilitamiento gradual durante los próximos días.Genevieve se encontraba el viernes por la tarde a unos 945 kilómetros (585 millas) al sur de Zihuatanejo, México, con vientos máximos sostenidos de alrededor de 75 km/h (45 mph), según un aviso del Centro Nacional de Huracanes.
El aviso indicó que se anticipa que la tormenta se intensifique rápidamente en los próximos días.Fausto se ha estado formando en el Pacífico y la tormenta tropical Bertha avanza por la costa del golfo de México. El meteoro causó un fuerte oleaje y algunas inundaciones al sur de Luisiana y Texas al tocar tierra por segunda vez el jueves. Hacia el final de la noche, el NHC declaró que Bertha se había disipado.___Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
Hay una escena del Génesis que explica la vida pública dominicana mejor que muchos tratados de ciencia política. Esaú vuelve del campo agotado, huele el guiso de su hermano y entrega su primogenitura por un plato de lentejas. Lo escandaloso del pasaje no es el hambre: es el precio.
Un pueblo cansado siempre negocia mal, y quien tiene el guiso lo sabe.Cotuí lleva décadas sentado a esa mesa.El guion se repite; solo se turnan los actoresQuien recorre los foros, los grupos de mensajería y las tribunas digitales de esta provincia reconoce el libreto sin necesidad de subtítulos. Hay siempre un bloque que denuncia con verdadera indignación: el polvo, el agua turbia, el fondo que no llega, el contrato que nadie explica. Y hay siempre otro bloque que responde que las cosas van bien, que hay que tener paciencia, que la denuncia es politiquería.Lo notable es que ninguno de los dos discursos tiene dueño fijo.
Cambia el signo del poder y los argumentos cruzan la calle intactos, como muebles que se mudan de casa sin perder una pata. El que ayer exigía auditoría hoy pide prudencia; el que ayer pedía prudencia hoy exige auditoría. Ninguno miente del todo: cada uno dice la verdad que le toca por turno.
La indignación se ha vuelto un cargo público más, que se ejerce mientras se está fuera y se entrega al salir.El resultado de esa rotación es aritméticamente perfecto: dos bandos ganan alternadamente y la provincia pierde siempre. Es la única sociedad donde los papeles de víctima y victimario se intercambian sin que nadie se moleste en cambiar los hechos.La aritmética del trasvase: cinco contra medioAhora llega el proyecto de seguridad hídrica del embalse de Hatillo: unos 750 millones de dólares para captar agua del embalse, potabilizarla y conducirla por unos 85 kilómetros hasta el Gran Santo Domingo. Que la capital necesita agua es indiscutible, y nadie con sentido de nación se opondría a que cuatro millones de personas beban.
Summary from source