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“The itching keeps you awake”: the impact of atopic dermatitis on daily life and the difficulties in maintaining its treatment

World 1 source 1 country 53m ago

Cuando Jonathan tenía apenas unos meses, una lesión en el cuello llamó la atención de sus padres. La recuerdan con una imagen precisa: parecía “piel de cocodrilo”. El pediatra indicó una crema con corticoides, pero el diagnóstico de dermatitis atópica llegó recién cuando tenía 19 años, tras una infancia y adolescencia en las que los síntomas tuvieron otra explicación para su familia.La dermatitis atópica, también conocida como eccema, es una enfermedad inflamatoria crónica que puede causar sequedad, picazón e inflamación en la piel.

Es frecuente en niños pequeños, aunque puede presentarse a cualquier edad, y suele alternar períodos de alivio con brotes. No es contagiosa.En muchos casos, las consecuencias exceden las lesiones visibles. La picazón persistente puede alterar el sueño, afectar el estado de ánimo, limitar actividades y modificar los vínculos sociales y laborales.

Según se detalla en una nota reciente de Infobae, al menos el 10% de los niños y adolescentes en la Argentina convive con esta afección y, en cerca del 30% de los casos, los síntomas continúan en la adultez.“Durante toda mi infancia y adolescencia, mi familia y yo creíamos que tenía una alergia a los ácaros. Recién a los 19 años me dijeron el nombre y apellido de lo que tenía: dermatitis atópica”, reconoció Jonathan.El diagnóstico abrió un recorrido con un dermatólogo y un alergista. Mantuvo la consulta dermatológica durante tres años y, en paralelo, realizó hasta los 28 años un tratamiento indicado por alergia que requería asistir a un centro médico cada 15 días.

Sin embargo, ninguna de esas alternativas logró controlar de forma sostenida la enfermedad.“Llegó un momento en que sentí que el dermatólogo me había soltado la mano. Me dijo que volviera cuando realmente lo necesitara, porque ya no sabía qué más hacer conmigo. Con el alergista seguí muchos años más, aunque sin demasiado éxito”, sostuvo.Después de esos intentos, Jonathan abandonó el seguimiento médico durante tres años y comenzó a automedicarse con corticoides orales.

Con el tiempo, desarrolló dependencia de esa medicación y el alivio fue cada vez menor.“Llegué a un punto en el que ya no podía más y entendí que necesitaba volver a pedir ayuda profesional”, admitió.La enfermedad impactaba en cada momento del día. Convivía con picazón, heridas y noches con escaso descanso. A la mañana, las sábanas podían mostrar las consecuencias…

En los últimos seis meses, el 48,5% de las personas con dermatitis atópica postergó o suspendió consultas médicas por motivos económicos, mientras que el 44,8% tuvo problemas para acceder a medicamentos. Los datos surgen de un relevamiento de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), que también registró consecuencias en el descanso, la rutina y la salud emocional de quienes conviven con esta enfermedad crónica de la piel.La dermatitis atópica es una patología multifactorial cuyo síntoma principal es la picazón persistente. Puede provocar lesiones en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y distintas zonas de las extremidades.

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Read the full story at the source Infobae (Buenos Aires, Argentina) · AR
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