República Dominicana registró el cierre de 5,784 empresas formales en 2025, una cifra equivalente al 4.6% de las compañías activas que integran el universo de referencia del Directorio y Demografía Empresarial Formal (DyDEF) de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).El informe clasifica como empresas en estado de muerte a aquellas que pasaron cinco años o más, 60 meses, sin declarar actividad ni empleo de manera consecutiva. Las empresas que llegan a esa condición durante el período analizado salen del registro histórico al año siguiente y, después de esa baja, vuelven a contabilizarse como nacimientos empresariales.La mayor concentración de cierres se produjo entre los negocios de menor tamaño. Las empresas de uno a 10 empleados acumularon 5,327 muertes empresariales, con una tasa de 5.2%, la más elevada de todos los rangos por cantidad de trabajadores.El número representa más del 92% de las 5,784 firmas que fueron consideradas inactivas en el directorio formal.
El dato refleja que las microempresas fueron el segmento más expuesto a la salida del registro durante 2025.Las empresas de 11 a 50 empleados registraron 390 muertes y una tasa de 2.0%. En el grupo de 51 a 150 trabajadores, el total fue de 50 compañías, equivalente a 1.9%, mientras que las firmas de 151 empleados o más sumaron 17 casos, con un indicador de 1.2%.El comercio lideró la cantidad de empresas que salieron del registroPor ramas de actividad, el comercio concentró un total de 1,819 cierres empresariales, el volumen más alto entre los sectores relevados por la ONE. La tasa de mortalidad del sector fue de 4.5%, apenas por debajo del promedio nacional.Las actividades profesionales, científicas y técnicas quedaron en segundo lugar por cantidad de firmas en estado de muerte, con 708 casos y una tasa de 5.5%.
Alojamiento y servicios de comidas registró 479 cierres, con una tasa de 5.8%, mientras que la construcción contabilizó 456 empresas y un indicador de 5.1%.El informe también identificó 459 muertes en otras actividades de servicios, 364 en industrias manufactureras y 219 en actividades de servicios administrativos y de apoyo. En información y comunicaciones se registraron 136 compañías que cumplieron con la condición de inactividad prolongada.La tasa más alta por actividad económica correspondió a la enseñanza, con 8.2% y 208 empresas. Le siguió la explotación de minas y canteras, con 6.3…
Ares del Maestrat se asienta sobre una roca coronada por un castillo templario, en pleno interior de la provincia de Castellón. El pueblo trepa en semicírculo por las faldas de la Mola d’Ares, el tótem de piedra que domina el paisaje a kilómetros a la redonda y que sostiene, en su cumbre, las ruinas de la fortaleza.Aquella mola fue, durante siglos, un enclave disputado. Los reyes y estrategas de la Edad Media reconocían su valor por su altura y vistas.
El primer castillo que hubo, de origen romano, cayó en manos musulmanas antes de que Jaime I lo conquistara en 1232, la primera plaza que tomó en su avance hacia Valencia, según recoge el Ayuntamiento de Ares del Maestrat en su web oficial. Dos años después, en 1234, la fortaleza pasó a la Orden del Temple, que la convirtió en cabeza de una de sus encomiendas en la comarca del Alt Maestrat.De esa roca, de ese castillo y del horizonte que se abre desde lo alto de la Mola nace la propuesta de una escapada de fin de semana por el interior de Castellón: una roca, un castillo y vistas de 360 grados que resumen la identidad de este rincón del Maestrazgo.El castillo templario se asoma sobre la roca que sostiene al puebloDel antiguo recinto quedan las murallas que flanquean el ascenso y una torre vigía en lo más alto, según detalla Turismo de Castellón. La fortificación resistió, según cuentan, durante la Guerra de Sucesión, el asedio de las tropas de Felipe V, que optaron por quemar el pueblo ante la imposibilidad de tomar la fortaleza.Trepar por las calles empinadas del casco urbano conduce a otros vestigios de ese pasado militar.
La Cova del Castell, una galería excavada en la roca viva, sirvió de refugio y hoy funciona como museo y mirador. La antigua Lonja de Ares, conocida también como Els Perxes, se alza sobre las murallas árabes y conserva la Sala Capitular donde se reunían los templarios, además de un pórtico con arcos gótico-mudéjares del siglo XII.La altura del pueblo, que supera el millar de metros, explica otro capítulo de su historia. Durante generaciones, esta zona funcionó como despensa del frío para los pueblos de la costa.
Summary from source