Entre los trayectos diarios, las jornadas laborales y el tiempo dedicado a su hija Vega, la familia colombo-española formada por Sara y Jorge ha construido una rutina en la que el núcleo familiar ocupa el centro de sus prioridades. Ella llegó desde España en busca de nuevas oportunidades; él, tras varios años en el sector audiovisual, decidió emprender. Actualmente, ambos consolidan un hogar mientras se adaptan al ritmo dinámico de una ciudad que exige movimiento constante.En un recorrido junto a Volkswagen Taos, la pareja compartió su cotidianidad: cómo organizan su vida entre la crianza de su hija y sus proyectos laborales.Una historia que empezó lejos de casa Sara llegó desde Madrid a los 27 años con el propósito de viajar y vivir nuevas experiencias.
Lo que comenzó como una estadía de uno o dos años terminó transformándose en su hogar en Colombia. “Sin duda, mi viaje más largo y aventurero fue a Colombia”, recuerda. La distancia con su familia y su red de apoyo fue un desafío, pero con el tiempo logró construir una nueva vida junto a Jorge y su hija Vega.
Para ella, el hogar no está definido por un lugar físico, sino por las personas con quienes comparte la vida: “El hogar se construye donde están ellos”. En ese proceso, su mascota Lola fue su primera compañía en el país y, posteriormente, la llegada de su hija redefinió sus prioridades.Emprender y construir en familia Jorge trabajó durante años en el sector audiovisual. No obstante, el deseo de construir algo propio lo llevó a fundar El Club, un gastro bar concebido como proyecto familiar.
La etapa inicial requirió reorganizar rutinas y prioridades para equilibrar las exigencias del emprendimiento y la crianza de su hija pequeña.Aun así, Jorge resume esta etapa con claridad: “Me siento sumamente orgulloso de mi esposa, de mi hija y de lo que hemos construido”. La llegada de Vega marcó un punto de inflexión. Desde entonces, el emprendimiento dejó de ser solo un proyecto individual para convertirse en una construcción compartida.El tiempo como eje de la vida familiar Entre el trabajo, la crianza y la ciudad, la familia ha aprendido a organizar su rutina con precisión.
El tiempo se convirtió en su recurso más valioso. “El tiempo en familia es innegociable”, afirma Sara. A pesar de las exigencias laborales, siempre encuentran espacios para compartir, incluso en los trayectos diarios por Bogotá.
Summary from source