El juicio contra Lindsay Clancy, una enfermera estadounidense de 36 años, ha puesto el foco en la salud mental materna tras el estrangulamiento de sus tres hijos pequeños, entre ellos Cora de 5 años. El proceso judicial ha suscitado un amplio debate en Estados Unidos sobre los trastornos mentales asociados a la maternidad.
La acusada no niega haber cometido los actos por los cuales se le juzga, pero argumenta que al momento de los hechos sufría de psicosis posparto. El caso ha generado atención mediática y discusión pública en torno al reconocimiento y la gravedad de las afecciones psicológicas que experimentan algunas madres.
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