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Between glory and ostracism in France: chronicle of the last days of San Martín, a hero of flesh and blood

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 27m ago

Se cumple un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del “Padre de la Patria”, el General Don José de San Martín. De más está decir que siempre es un buen momento para recordar a uno de los próceres más importantes, no solo de nuestro país, sino también de la región, pero en esta oportunidad sentí una nostalgia especial que me llevó a bucear en sus reflexiones más profundas sobre lo que soñaba para esta bendita Nación y por lo que tanto luchó.Por suerte, se ha conservado una gran cantidad de documentos, escritos y cartas que dan cuenta sobre sus pensamientos, su ética intachable, su inquebrantable defensa del pueblo y el respeto por las instituciones de un país libre. Tras más de 200 años de historia, es preciso revisar periódicamente si, como dice el título, esta es la patria que soñó San Martín.Ya en primer término, su anhelo de una región mancomunada y hermanada parece estar cada vez más lejos.

El MERCOSUR que tanto esfuerzo logró conseguir, actualmente está en vilo por líderes cada vez más individualistas. Ni hablar de los agravios desmedidos de los últimos meses de nuestro presidente a su par brasileño simplemente por diferencias ideológicas.Sin embargo, para no ahondar en cuestiones de relaciones internacionales y conflictos diplomáticos, decidí limitar estas palabras al ámbito doméstico, a nuestra Argentina y a lo que esperaba San Martín para nosotros. El libertador hacía especial énfasis en la unidad de los patriotas.“Divididos seremos esclavos: unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor” (Documentos del Archivo del General San Martín, Buenos Aires, 1910, Mendoza, 13 de marzo de 1819, t.

Decidí empezar por esta cita, porque me parece que para desentrañar la incógnita del título es menester dividir entre el pueblo y sus dirigentes.Soy un ferviente admirador de la capacidad que tienen los argentinos para lograr sus objetivos cuando se unen. El pueblo está unido, así que en esta parte nuestro prócer debe estar orgulloso (diría que casi en una de las pocas cosas) de nosotros. El último ejemplo claro es la oposición colectiva al artículo de la Ley de Tierras que pretendía poner a disposición de manos extranjeras un mayor porcentaje de nuestro territorio.En ese preciso instante, el gen patriota argentino que heredamos de San Martí…

En su retiro en las afueras de París, donde pasaba desde Semana Santa hasta el día de los difuntos, el viejo general José de San Martín no era ni en los sueños de los más fanáticos, el Padre de la Patria, rótulo con que el país lo honraría demasiado tarde, después de años de indiferencia e ingratitud, cuando sus huesos regresaron a su país luego de treinta años de haberse ido de este mundo.Militar de cuna correntina que había hecho la guerra primero en el ejército español, y que una vez enfrascado en darle la libertad a América, había liberado Chile luego de superar la locura de cruzar los Andes. Le había dado la independencia al Perú, y que cuando pretendió continuar la campaña, el egoísmo y la mirada cortona del gobierno porteño, abstraído en sus luchas contra los caudillos del interior, le cortó definitivamente la ayuda, lo que lo llevó a acercarse a Simón Bolívar, a fin de unir voluntades. Pero la ambición del venezolano era la de acaparar la gloria y San Martín, eludiendo la escena latinoamericana de vanidades y egos, hizo las valijas y con unos pocos incondicionales, partió para no volver.

La despedida de RemediosEn Mendoza fue rodeado de intrigantes y de espías y tenía el dato de que atentarían contra vida en su viaje a Buenos Aires. El tiempo precioso que le hicieron perder le impidieron despedirse de su esposa, devastada por la tisis. Cuando por fin llegó, encargó una lápida para la tumba de Remedios, que había sido esposa a los 14, madre a los 18 y que moriría a los 25.

Recogió a su hija, malcriada por su abuela, y partió a Europa. Quiso regresar en diciembre de 1828 para irse a vivir a su chacra en Mendoza, alejado de la vida pública, y el alma se la vino al piso cuando comprobó que todo lo que había contribuido a levantar había quedado en la nada. Cómo habrá sido el golpe emocional, que se negó a desembarcar.

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Read the full story at the source Infobae (Buenos Aires, Argentina) · AR
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