El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció el domingo 26 de julio el cierre de 17 embajadas y cerca de 15 consulados cuando asuma el poder (7 de agosto), con el argumento de recortar una estructura “tan costosa” que, según él, no produce resultados concretos para el país.Dicho anuncio incluye la decisión de no abrir la embajada en Palestina y la unificación de las representaciones ante Francia y la Unesco, así como Italia y la FAO. Aunque la propuesta se presenta como un recorte de gasto, las cifras disponibles muestran que el ahorro potencial sería una parte reducida del presupuesto de la Cancillería y que el cierre de sedes también podría generar costos operativos y administrativos. La lista de embajadas mencionadas incluye Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Malasia, Haití, Hungría, Senegal, Sudáfrica y Rumania.De la Espriella afirmó que “no podemos mantener una estructura tan costosa, que no produce resultados concretos para el país”.
A esa decisión sumó que no abriría la embajada en Palestina, que estaba en ese proceso, y que unificaría dos pares de misiones diplomáticas.Cuánto pesa la Cancillería dentro del presupuestoEl presupuesto total asignado al sector de Relaciones Exteriores en 2026 asciende a $1,9 billones, equivalente al 0,35% del Presupuesto General de la Nación (PGN), fijado para este año en $546 billones. La suma incluye también los recursos de Migración Colombia. Si se toma solo la asignación directa a la Cancillería, el monto es de alrededor de 0,13% del presupuesto general, es decir, unos $709.000 millones.
Esa partida cubre funciones en Bogotá y la operación de embajadas y consulados en todo el mundo.El reparto de recursos no es uniforme entre sedes. Ciudades con más colombianos, como Madrid o Miami, reciben mayores asignaciones, de modo que el eventual ahorro correspondería a una fracción de esos $709.000 millones.Advertencias por los costos de cerrar sedesAnte la medida, el presidente de la Unión de Funcionarios de Carrera Diplomática y Consular (Unidiplo), Andrés Ordóñez Buitrago, sostuvo que el análisis no puede limitarse al gasto de funcionamiento de cada misión. “No se puede mirar solamente el gasto de funcionamiento (...) sino también cuál es el gasto de cerrar las embajadas, porque ya hay unos compromisos que, si se incumplen, pueden generar costos y los traslados de funcionarios también v…
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