La Haya, 8 oct (EFE).- El Museo Van Gogh de Ámsterdam y el Gobierno neerlandés han alcanzado un acuerdo para financiar la renovación que necesita el edificio, prevista a partir de 2028, lo que pone fin a más de un año de disputa sobre quién debía asumir el coste de las obras, bajo la amenaza de un posible cierre."La incertidumbre sobre el futuro de la institución ha quedado resuelta", anunció este jueves la pinacoteca, que acoge la mayor colección del mundo dedicada al pintor neerlandés Vincent van Gogh y es uno de los principales atractivos culturales y turísticos de Países Bajos.El acuerdo es el resultado de un proceso de mediación entre el museo y el Ministerio neerlandés de Cultura, después de que ambas partes llevaran años enfrentadas por la financiación de unas obras cuyo coste había sido estimado por la pinacoteca en unos 104 millones de euros.Los detalles económicos del acuerdo no se han hecho públicos, pero la directora del museo, Emilie Gordenker, celebró que se haya desbloqueado una situación que el pasado año la llevó a advertir de un posible cierre."La renovación es necesaria para preservar el edificio y la reconocida colección para los visitantes, el personal y las generaciones futuras", señaló hoy Gordenker, tras "el alivio" de haber logrado un acuerdo con el ministerio. El edificio principal del museo, inaugurado en 1973 en la plaza de los Museos de Ámsterdam, tiene más de 50 años y necesita, según el Van Gogh, una modernización "muy necesaria" para garantizar la seguridad, el control de temperatura y humedad para conservar las obras, y el cumplimiento de las exigencias de sostenibilidad. Las obras comenzarán en otoño de 2028 y se centrarán en mantenimiento esencial, sostenibilidad y adaptación del edificio para las próximas décadas.El museo permanecerá parcialmente abierto durante los trabajos y asegura que su colección permanente seguirá siendo accesible al público, puesto que buena parte de las obras se realizarán en áreas técnicas y no supondrán grandes cambios visibles del edificio.La disputa salió a la luz el año pasado, cuando el museo sostuvo que la subvención estatal que recibía para el edificio, unos 8,5 millones de euros anuales, era insuficiente y reclamó unos 2,5 millones adicionales al año para financiar la renovación.El Ministerio defendía que la financiación existente permitía cubrir el mantenimiento necesario y consideraba q…
La Unión Europea ha aplazado la votación sobre el futuro de los coches nuevos de combustión en 2035 por la falta de acuerdo entre los Estados miembros y los grupos políticos sobre el recorte de emisiones de CO₂. La decisión mantiene abierta la posibilidad de que sigan vendiéndose modelos híbridos y térmicos, bajo condiciones todavía sin definir.La votación prevista para el 5 de octubre sobre la revisión del Reglamento 2019/631 ha salido del calendario comunitario y podría celebrarse el 23 de noviembre, aunque esa fecha no es definitiva. El texto plantea reducir en 2035 un 90% las emisiones de CO₂ respecto a 2021, frente al 100% aprobado en 2023.La normativa aprobada hace tres años contemplaba eliminar las emisiones de los turismos y furgonetas nuevos a partir de 2035, una exigencia que equivalía en la práctica a excluir los motores de combustión.
A finales de 2025, Bruselas aceptó revisar ese marco tras la presión de los fabricantes europeos.La propuesta que ahora divide a las instituciones permitiría compensar el 10% restante mediante créditos vinculados a combustibles renovables y sostenibles o con acero de bajas emisiones fabricado en la Unión Europea. La revisión no ha quedado aprobada y el aplazamiento prolonga la incertidumbre sobre qué tecnologías podrán comercializarse dentro de poco más de ocho años.Qué plantea EuropaEl Reglamento 2019/631 fija los límites de CO₂ de los turismos y furgonetas nuevos. La modificación sometida a debate no elimina formalmente la fecha de 2035, pero sustituye el objetivo inicial de reducción total por otro menos exigente y abre un sistema de compensaciones para mantener parte de las emisiones.La consecuencia industrial de ese esquema sería la continuidad de los propulsores de combustión, aunque su venta dependería de mecanismos de compensación.
En este sentido, ni los combustibles renovables ni la producción europea de acero verde disponen hoy del volumen necesario para cubrir la demanda del sector a gran escala.El desacuerdo es político, ya que el Partido Popular Europeo reclama una flexibilización superior a la prevista en el borrador, mientras un bloque de países ha defendido conservar el calendario de electrificación para no perjudicar las inversiones ya realizadas en baterías y plataformas eléctricas.Alemania, la principal potencia automovilística europea, presiona para rebajar las exigencias de emisiones.
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