El proceso de selección para ingresar a la UNAM debe contemplar otros mecanismos, más allá del examen de admisión, que de origen tiene sesgos de género, favorece a ciertos sectores socioeconómicos y culturales y “abre un campo fértil para que salgan negocios como las escuelas de preparación y otros menos lícitos”, señaló Imanol Ordorika, investigador de la casa de estudios.
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