La FIFA y su presidente, Gianni Infantino, han vuelto a situarse en el centro de un debate mediático. Mientras la cúpula del futbol celebra la recién concluida Copa del Mundo como un hito comercial y de audiencia sin precedentes, diversas organizaciones internacionales ponen el foco en las tensiones geopolíticas, los problemas de visados y las sombras de una estrecha relación con el gobierno estadunidense de Donald Trump que acompañaron al torneo desde su arranque el 11 de junio.
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