La bolsa de valores de Brasil suspendió sus operaciones el lunes mediante un mecanismo de seguridad conocido como “corto circuito” (circuit breaker), tras la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que revirtió el optimismo de los inversores que habían apostado por un giro hacia la derecha después de que el rival de Lula había ganado la primera vuelta electoral a inicios de mes.La bolsa de San Pablo detuvo sus operaciones durante 30 minutos después de que el índice de referencia Bovespa cayera un 10% respecto a su cierre anterior, lo que activó el mecanismo de seguridad del mercado, informó en un comunicado B3, el operador bursátil.Esta medida se produjo después de que B3 amplió previamente los límites diarios de cotización para los futuros del índice Bovespa, del dólar y de las tasas de interés, en respuesta a una mayor volatilidad en el mercado.La negativa de Bolsonaro a reconocer su derrota y su promesa de buscar la anulación de los resultados han aumentado la incertidumbre entre los inversores.“Un factor clave para los mercados financieros locales será la rapidez con la que Bolsonaro acepte el resultado, o al menos permita que el proceso constitucional siga su curso”, afirmó Chris Turner, estratega de ING en Londres.Suba del dólar frente al realEl real brasileño se depreciaba cerca de un 12% frente al dólar en el mercado al contado al inicio de la jornada, mientras que los futuros de las tasas de interés registraron un fuerte incremento.La oleada de ventas afectó también a los bonos soberanos brasileños en los mercados internacionales; los títulos a más largo plazo fueron los más perjudicados, con los bonos con vencimiento en 2056 cayendo cerca de 3 centavos.Ante el desplome de los mercados brasileños, el Tesoro nacional canceló las subastas programadas de bonos gubernamentales, tanto los vinculados a la inflación como los de tasa fija, previstas para el 27 y el 29 de octubre, respectivamente.El colapso supone un giro drástico respecto a la tendencia alcista este mes, cuando los mercados subieron ante la expectativa de un viraje hacia la derecha, después de que Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo inesperadamente el primer lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.El viernes, el índice Bovespa cerró casi un 7% por encima de su nivel previo a la primera vuelta, mientras que el real se había fort… Buenos Aires, 26 oct (EFE).- El Gobierno del presidente argentino, Javier Milei, guarda silencio este lunes tras la victoria del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en la segunda vuelta de las elecciones de Brasil, en las que derrotó al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), a quien el mandatario argentino había respaldado.Hasta el momento, ni el presidente argentino ni la Cancillería se han pronunciado sobre el resultado de los comicios brasileños, pese a que Milei había intervenido activamente en la campaña y expresado públicamente su apoyo a Bolsonaro.Lula ganó este domingo la segunda vuelta con el 51,79 % de los votos frente al 48,21 % de Flávio Bolsonaro, en una remontada inédita en la historia democrática de Brasil, según los resultados oficiales con el 100 % de las urnas escrutadas.Bolsonaro no reconoció este domingo su derrota y anunció que pedirá la anulación de las elecciones. Cuestionó la decisión del Supremo Tribunal Federal brasileño de extender dos horas el horario de votación, tras recoger denuncias sobre problemas en el transporte de electores.El senador afirmó que esa medida “cambió las reglas del juego” durante los comicios y generó una “quiebra total de la igualdad” entre votantes de distintos estados.
Milei había respaldado a Bolsonaro durante la campaña electoral. En la primera vuelta escribió en la red social X: "Pierde un zurdo comunista a manos de alguien de derecha y los mercados lo festejan con grandes subas (subidas)”.Durante la campaña, el argentino también lanzó fuertes ataques contra Lula. El pasado martes lo acusó de hacer “campaña sucia” y expresó su deseo de que no intentara “robarse” las elecciones.“Espero que su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección.
Zurdo ladrón”, escribió Milei en sus redes sociales.En julio, Milei había llamado a Lula “presidiario” y “ladrón”, unas declaraciones que provocaron que Brasil convocara a consultas a su embajador en Buenos Aires.La disputa entre ambos mandatarios se produce pese al peso estratégico de la relación bilateral, ya que Brasil es el principal socio comercial de Argentina y ambos países son las mayores economías del Mercosur. Miles de simpatizantes del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llenaron las calles de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia entre gritos, llanto y fuegos artificiales para celebrar el domingo por la noche su inédito cuarto mandato, que consiguió al dar vuelta la desventaja de la primera vuelta. Los festejos se extendieron hasta la madrugada del lunes.Lula, de 80 años, derrotó con el 51,8% de los votos al senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro, que obtuvo el 48,2%, según el Tribunal Superior Electoral (TSE).
La diferencia fue de más de 4 millones de votos. Es la primera vez desde el regreso de la democracia en Brasil que un candidato que quedó segundo en la primera vuelta gana el balotaje. Las últimas encuestas daban una ligera ventaja a Bolsonaro, dentro del margen de error.Fuegos artificiales en la Paulista y bengalas en RíoEn San Pablo, las imágenes de Reuters mostraron a simpatizantes celebrando el anuncio, con fuegos artificiales y el humo flotando sobre la multitud, manos que forman la “L” de Lula y un niño que levanta un abanico con la bandera brasileña y un ejemplar de la Constitución.
Lula habló primero en un auditorio del hotel InterContinental, junto a Geraldo Alckmin y al diputado André Janones, a quien llamó “mi general” por el canal de WhatsApp “Ejército de Lula”. Después fue a la avenida Paulista, donde habló ante la multitud en la madrugada del lunes, con ambos a su lado. “La avenida Paulista es la avenida de la vuelta”, dijo Alckmin.En Río de Janeiro, los simpatizantes se abrazaban y lloraban, encendían bengalas rojas, hacían sonar las bocinas de los autos y coreaban “¡Lula!
Una persona mostraba una bandera de Brasil y un cartel con una estrella que decía “¡Es el cuarto mandato! ¡Ganó el barbudo!”, gritó un simpatizante. ¡Los fascistas no tienen lugar en Brasil!”.Festejos en BrasiliaEn Brasilia, la gente salió a la calle con banderas y saludaba a los autos que pasaban.
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