Una potente tormenta estacional azota el noreste de Estados Unidos, afectando a ciudades como Nueva York, Boston y Filadelfia con intensas precipitaciones, fuertes vientos, cancelación de cientos de vuelos y cortes de energía que han dejado sin electricidad a decenas de miles de usuarios. Las autoridades locales han emitido alertas por riesgo de inundaciones importantes y cierres de rutas, reportándose hasta el momento al menos una víctima mortal.
En paralelo a la emergencia meteorológica actual, proyecciones oficiales advierten sobre los riesgos climáticos a largo plazo en la región. Se estima que hasta 800.000 residentes de Nueva York podrían vivir en áreas con alto riesgo de inundación para el año 2050, en un contexto donde el nivel del mar podría registrar un aumento de hasta 1,3 metros hacia finales de siglo, lo que ha llevado a la ciudad y al estado a impulsar obras urbanas y medidas de mitigación.
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