Franco Colapinto cambió el volante por las riendas en un rancho de Austin durante la previa del Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1, en una actividad que Alpine compartió a través de sus redes sociales mediante tres videos y una fotografía. El bonaerense dejó por unas horas la exigencia del Circuito de las Américas para reencontrarse con una afición que lo acompaña desde la infancia.“Hola a todos. Estamos acá en Austin, Texas, en un rancho muy lindo.
Otra vez viviendo una gran experiencia, montando a caballo por primera vez acá en Austin. Estoy muy entusiasmado”, contó el corredor bonaerense frente a cámara mientras recorría el predio texano. El pilarense de 23 años mantiene un vínculo con el campo y los equinos desde pequeño, una actividad que practicaba en sus tardes libres antes de volcarse de lleno al automovilismo.
Incluso cuando visita la casa de su padre, Aníbal, en San Andrés de Giles suele disfrutar de la cabalgata. La cuenta oficial del equipo francés acompañó las imágenes con un mensaje en tono de broma vinculado a la jerga técnica de la F1: “Estamos probando un tipo diferente de caballos de fuerza antes de empezar el fin de semana. El propio Colapinto retomó esa idea en sus declaraciones, al señalar que estaba “probando un diferente caballo de fuerza (HP) este fin de semana” en clave de humor.El momento más distendido del video llegó cuando el piloto presentó al animal que lo acompañó durante el recorrido, llamado Smoke.
Saludá a la cámara”, le dijo antes de alentarlo a seguir avanzando por el predio: “¡Vamos, Smoke, vamos! ¡Listo, vamos!”.Los videos generaron las reacciones de los fanáticos con divertidos comentarios en los posteos del team de Enstone. Desde “vaquero”, “gaucho salvaje”, “más gaucho que nunca”, “modo vaquero activado” u otro usuario jugó con el tema de la serie El Zorro: “En su corcel, cuando sale la Luna....” .
También hubo variados mensajes de aliento luego del video que publicó el piloto hace una semana, pidiéndole a sus seguidores que terminen con el hate (odio) hacia otros pilotos, su equipo y sus integrantes, un panorama del que advirtió que “no me ayudan, ni a mí ni a mi futuro”.Tras la experiencia en el rancho, Colapinto deberá concentrarse nuevamente en la actividad deportiva de cara a la 18ª fecha de la temporada. El Gran Premio de Estados Unidos se disputará en el Cir… Con motivo de recibir el Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), monseñor Jesús Castro Marte, obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, pronunció un discurso que invita a reflexionar sobre la relación entre educación, crecimiento económico y bienestar social.
Sus planteamientos ofrecen una perspectiva que trasciende las críticas habituales a los resultados del sistema educativo dominicano y nos convoca a reconocer el valor del conocimiento acumulado por nuestra sociedad como fundamento de su desarrollo.Desde que se aprobó, en 2012, la asignación del 4 % del producto interno bruto (PIB) a la educación preuniversitaria, el debate nacional ha estado marcado por la preocupación ante los bajos resultados de los estudiantes dominicanos en las evaluaciones nacionales e internacionales. Para muchos, la inversión realizada no ha producido la mejoría esperada en los aprendizajes. Se trata de una preocupación legítima, pero no debería impedirnos examinar otras dimensiones de la contribución educativa al desarrollo del país.En su discurso, monseñor Castro Marte plantea una idea fundamental: «La educación de muchas y variadas formas ha sido el gran impulso del desarrollo económico que hemos conocido hasta ahora».
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