Dormir con un animal de compañía en la cama puede aportar calma pero también causar interrupciones del sueño y aumentar el riesgo de exposición a zoonosis si faltan cuidados sanitarios. Por eso, los expertos coinciden en que la decisión depende tanto del estado de salud del perro o gato como de las condiciones de higiene y del espacio disponible para descansar.La costumbre es común. Un estudio difundido en Mayo Clinic Proceedings, realizado con 150 personas que conviven con animales, reveló que el 56% comparte la cama con ellos.
Entre quienes adoptan este hábito, las principales ventajas señaladas incluyen mayor sensación de seguridad, bienestar y relajación.Investigaciones de la Universidad Estatal de Washington mostraron, además, que acariciar a un perro o un gato durante solo 10 minutos reduce de forma significativa los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Dormir junto al animal puede reforzar ese efecto por su respiración rítmica, el calor corporal y la sensación de compañía.Algunos trabajos también reportaron que quienes comparten la cama con sus mascotas se despiertan de mejor humor y presentan una disminución de síntomas vinculados con la depresión. El beneficio, en esos casos, se asocia a un entorno emocional más calmado durante la noche.En Argentina, donde el 80% de los hogares cuenta con al menos un animal de compañía, la tendencia también se observa.Las objeciones se concentran en la calidad del descanso.
La Academia Americana de Medicina del Sueño advirtió que cerca de un tercio de las personas que duermen con sus animales experimenta despertares o interrupciones frecuentes.A eso se suman otros problemas posibles: alergias, falta de espacio en la cama y transmisión de enfermedades. La discusión, entonces, no pasa solo por la comodidad, sino también por la salud.Uno de los puntos centrales para quienes eligen compartir la cama es el colchón. Pablo Mandelbaum, doctor en Química y especialista en calidad de sueño, explicó que “un colchón Queen o King puede hacer toda la diferencia.
Con más espacio, tu mascota puede acomodarse sin invadir tu territorio, y vos podés mantener una postura saludable durante la noche”.Mandelbaum agregó que, en esos casos, suelen recomendar colchones con independencia de lecho, diseñados para no transmitir el movimiento de quienes comparten la cama. El objetivo es reducir las interrupciones nocturnas y preservar la… Nada se supo de Mario Andrés Forquera durante 26 días hasta los primeros días de agosto, cuando la Policía de Neuquén encontró su cuerpo desnudo y en avanzado estado de descomposición en un predio donde funciona una chanchería en Senillosa.
El hombre de 46 años había salido de su casa y nunca más regresó. La denuncia por su desapareción derivó en la detención de tres hombres que serán indagados este miércoles.Forquera fue visto por última vez el 5 de julio y el aviso a las autoridades por parte de la familia se realizó tres días después. Desde entonces la Policía del Neuquén y organismos judiciales iniciaron rastrillajes y distintas diligencias para reconstruir sus últimos movimientos.
Su imagen fue difundida en redes sociales y entre la comunidad de Senillosa durante semanas, sin que surgieran pistas concretas sobre su paradero.Pero los primeros días de agosto, los investigadores lograron dar con la ropa del hombre desaparecido en una zona donde hay un criadero de chanchos. Fue en ese mismo lugar que descubrieron un cuerpo, y aunque en un primer momento sospecharon que se trataba de Forquera. La confirmación oficial llegó días después.
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