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A study detected a worrying sign in forests: they are losing a key function for the climate.

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 53m ago

Los árboles capturan dióxido de carbono de la atmósfera mediante la fotosíntesis y parte de ese carbono queda almacenado en troncos, raíces y suelo en forma de materia orgánica. Eso convierte a los bosques en sumideros de carbono: sistemas naturales que retiran más CO₂ del aire del que liberan.Durante más de un siglo, los bosques caducifolios —pierden sus hojas en otoño— del noreste de Estados Unidos cumplieron ese rol de forma sostenida, en buena parte porque se recuperaron de las talas y el abandono agrícola del siglo XIX. La pregunta que empezó a preocupar a los científicos es si esa función puede durar para siempre, especialmente a medida que los bosques envejecen y el clima cambia.Un nuevo estudio, encabezado por científicos de la Universidad del Norte de Arizona (NAU), ofrece una respuesta inquietante: al menos en el Bosque Experimental de Bartlett, en Nuevo Hampshire, esa capacidad se debilitó de manera sostenida entre 2004 y 2023, y hasta llegó a liberar más carbono del que absorbió en varios años recientes.

Los resultados están disponibles en la revista científica Global Change Biology Communications.El bosque liberó más carbono del que absorbióLos bosques actúan como reguladores naturales del clima: a través de la fotosíntesis, los árboles absorben CO₂ de la atmósfera y lo fijan en su madera, raíces y suelo, donde puede permanecer almacenado durante décadas o siglos. Ese carbono deja de calentar la atmósfera mientras el bosque permanece en pie.Por eso, los científicos los consideran una de las herramientas naturales más eficaces para frenar el cambio climático: según la ONU, en la última década los bosques, plantas y suelo absorbieron cerca del 30% de todas las emisiones de carbono generadas por la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas. Cuando están sanos, son aliados silenciosos e irremplazables del clima global.Durante 20 años, el equipo registró el intercambio de carbono entre el bosque y la atmósfera mediante una técnica llamada covarianza de torbellinos, que mide en tiempo continuo el flujo de CO₂ entre la superficie forestal y el aire.

Los resultados fueron contundentes: el bosque absorbió cada vez menos carbono con el paso de los años. En los primeros años del estudio, la captación era alta: en 2007 llegó a 325 gramos de carbono por metro cuadrado. Pero en años recientes el bosque directamente liberó más carbono del que …

Un campo en el Jura bernés, la zona francófona del cantón de Berna junto al lago de Biel, en el noroeste de Suiza, guarda uno de los tesoros científicos más singulares de Europa: más de 2.200 fragmentos del meteorito de Twannberg, un cuerpo celeste de hierro que explotó en la atmósfera hace 175.000 años y dispersó sus restos en una franja de seis kilómetros entre el Twannberg y el Mont Sujet. El número de piezas identificadas supera ampliamente lo que los investigadores esperaban encontrar, según informó Euronews.Antes del impacto, el cuerpo celeste medía entre 4 y 20 metros y pesaba al menos 250 toneladas. Al entrar en la atmósfera, se fragmentó y sus restos quedaron esparcidos por el cantón de Berna.

Durante décadas, el campo de dispersión pasó casi inadvertido. Solo la búsqueda sistemática con detectores de metales, impulsada en los últimos años, reveló la verdadera magnitud del hallazgo.De 400 a más de 2.200 fragmentos en diez añosEl crecimiento en el número de piezas catalogadas ilustra el alcance de las exploraciones recientes. “Hace diez años eran 400 fragmentos, ahora son más de 2.200”, señaló el geólogo Beda Hofmann, del Museo de Historia Natural de Berna, en declaraciones con el medio suizo SRF.

La búsqueda con detectores de metales permitió cubrir zonas que antes quedaban fuera del radar de los investigadores.La historia del sitio arranca el 9 de mayo de 1984, cuando una agricultora suiza encontró en un campo un bloque extraño de unos 15 kilogramos. En un principio nadie supo qué era. Los análisis posteriores confirmaron que la pieza estaba compuesta de hierro y procedía del espacio exterior, lo que desató el interés científico por la zona.El único meteorito de hierro de tipo IIG registrado en EuropaEl Twannberg pertenece a la clase IIG, una de las categorías más raras dentro de los meteoritos de hierro.

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Read the full story at the source Infobae (Buenos Aires, Argentina) · AR
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