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Carlos Garcés' tears and Horacio Melgarejo's emotional embrace after Cienciano's qualification for the 2026 Copa Sudamericana

Americas 1 source 1 country 🔦 Under-reported 32m ago

Sonó el pitazo final en el Estadio Olímpico Nilton Santos y Carlos Garcés no pudo más. El delantero ecuatoriano, capitán y máximo goleador de Cienciano en la Copa Sudamericana 2026, se quedó parado con los ojos húmedos y el peso de una historia que lo había excluido en el momento más glorioso. Y Horacio Melgarejo, que lo vio desde unos metros de distancia, no necesitó palabras: caminó hacia él y lo envolvió en un abrazo largo, de los que no necesitan explicación.Esa imagen —Garcés llorando, Melgarejo sosteniéndolo— fue la postal más poderosa de la noche del jueves 20 de agosto en Río de Janeiro.

Cienciano cayó 1-0 ante Botafogo en el partido de vuelta de los octavos de final, pero avanzó a cuartos de final con un global de 6-2, sellando una de las clasificaciones más contundentes que un equipo peruano haya logrado en la historia de los torneos Conmebol.El dolor de la idaPara entender las lágrimas de Garcés hay que volver al 13 de agosto, al Estadio Inca Garcilaso de la Vega de Cusco, a la tarde en que Cienciano hizo historia. Ese día, el “Papá de América” goleó 6-1 a Botafogo en uno de los resultados más sorprendentes de la Copa Sudamericana en años recientes. El Perú entero celebró.Garcés no estaba.

Cumplía una fecha de suspensión y tuvo que ver ese partido desde afuera, sin poder ser parte de la goleada que su equipo construyó sin él. Para un delantero que lleva cuatro goles en la competencia y que es el referente ofensivo del equipo, esa ausencia fue una herida difícil de procesar. Él había sido protagonista en las fases previas —su cabezazo para el 3-0 ante Lanús en los playoffs de acceso a octavos fue uno de los goles más celebrados del torneo—, pero justo en el partido más grande, tuvo que quedarse en la tribuna.La vuelta, la revancha y el pitazo finalEl jueves, Melgarejo lo puso en el once inicial.

Garcés salió a la cancha del Nilton Santos con la camiseta roja de Cienciano y la determinación de quien tiene algo que demostrar, aunque la llave ya estuviera prácticamente resuelta. Botafogo, que necesitaba ganar por cinco goles de diferencia para forzar los penales, salió a atacar desde el primer minuto. A los ocho minutos, Danilo Pereira aprovechó una mala salida del arquero Ítalo Espino…

El árbitro paraguayo Juan Benítez apenas había dado el pitazo final en el Estadio Olímpico Nilton Santos cuando el campo se convirtió en otra cosa. Cienciano había clasificado a cuartos de final de la Copa Sudamericana 2026 con un global de 6-2, pero lo que siguió no fue celebración: fue una corrida. Varios jugadores de Botafogo salieron disparados hacia Horacio Melgarejo, el técnico argentino del equipo cusqueño, y el DT terminó acorralado contra una valla publicitaria, rodeado de seguridad, con los ánimos al límite y la policía especializada en estadios en el campo.Lo que pudo terminar en batalla campal quedó en el borde.

Pero por muy poco.El momento del estallidoSegún informó el portal brasileño ge.globo.com, la confusión comenzó en los segundos inmediatos al pitazo final. Alex Telles fue uno de los primeros en dirigirse hacia Melgarejo. Después llegó Marçal, que según las imágenes fue el más exaltado de todos: intentó llegar con los brazos al entrenador y tuvo que ser contenido físicamente.

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Read the full story at the source Infobae (Buenos Aires, Argentina) · AR
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