Escribir sobre Elena es, en el fondo, escribir sobre el tiempo, sobre la vida que se va mientras hablamos de ella y sobre esta Ciudad de México que cambia de rostro cada mañana sin perder jamás sus cicatrices. Hay en su figura algo de ese siglo XX que ya no existe sino en los archivos de prensa, en las grabaciones de casete y en la memoria obstinada de quienes se niegan al olvido.
Summary from source