Tras su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, hablaron con la periodista Nieves Zuberbühler, de TN, en la puerta del hotel Langham de Nueva York, donde se hospeda la comitiva argentina. El mandatario se refirió a su discurso ante la ONU, el reclamo por las islas Malvinas, la relación con Estados Unidos e Israel y las perspectivas económicas del país.A continuación, la entrevista completa en formato de preguntas y respuestas.Nieves Zuberbühler: ¿Cómo fue su participación en la Asamblea General de la ONU?Javier Milei: Muy satisfecho con el mensaje que llevamos recién a la ONU, donde básicamente planteamos aquello de lo que se debe ocupar las Naciones Unidas y no hace. En ese contexto, pivoteamos el reclamo sobre las islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgia del Sur, y el espectro marítimo circundante.Después, sobre las cosas de las que no se debería ocupar y se ocupa, como la agenda del nuevo milenio, la Agenda 2030 y la Agenda 2045.
El caso más extremo de intromisión de la ONU es el de la Organización Mundial de la Salud, el desastre hecho con la pandemia, que desde nuestro punto de vista constituye un genocidio.La otra parte tuvo que ver con desestimar los escenarios distópicos. El que hace una buena lectura de Adam Smith lo tiene. De hecho, ayer a la noche, después de la última reunión, nos encontramos con un economista muy prestigioso, Xavier Sala-i-Martin, que es profesor en Columbia y uno de los mayores especialistas en crecimiento económico.
Él me trajo un libro sobre inteligencia artificial y no es ni el infierno ni el paraíso.Por lo tanto, el miedo no conduce a nada. Muchos de los que están tratando de meter miedo son los que ya hicieron las grandes inversiones para asociarse con el Estado y generar barreras de entrada para que nadie pueda competir. No tenemos que caer en esa psicopateada ni del Estado ni de los empresarios que quieren proteger sus beneficios extraordinarios.La corbata de Milei y la referencia a Adam SmithNZ: Ahí hay un guiño con la corbata, ¿no es cierto?JM: Sí, exactamente.
A esta corbata le tengo mucho cariño porque me la regaló Gerardo Bongiovanni en una de las premiaciones que me hizo. Tengo entendido que se la regaló Milton Friedman; si no, es muy parecida a las que usaba Friedman.Es toda una declaración, porque yo nunca us… El presidente Javier Milei prometió este miércoles, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, que Argentina no regulará de manera preventiva la inteligencia artificial (IA) y la ubicará en la vanguardia de esa tecnología junto a Estados Unidos.
Con un paquete de incentivos que incluye responsabilidad limitada para empresas del sector y beneficios fiscales, el mandatario buscó posicionar al país como destino de inversión en la carrera tecnológica global alineada con Occidente.“Queremos ser el lugar más competitivo del mundo para desarrollarla, con el compromiso de no regular de manera preventiva”, afirmó Milei ante los jefes de Estado y representantes de los pueblos del mundo. La frase, que repitió en dos ocasiones, condensa la apuesta central del gobierno argentino frente a un debate global en el que potencias como la Unión Europea avanzan en esquemas de regulación progresiva de la tecnología.El presidente encuadró su defensa de la IA en una lectura histórica de los ciclos tecnológicos. Recordó que al inicio de la revolución industrial el planeta tenía alrededor de 800 millones de habitantes, y que si el empleo se hubiera mantenido constante —como auguraban los pesimistas de entonces— la tasa de desempleo mundial hoy superaría el 90%, dado que la población se multiplicó más de diez veces.
No es la primera vez que menciona este argumento, con el cual el Jefe de Estado apunta a desestimar las advertencias sobre destrucción masiva de puestos de trabajo que acompañan al avance de la IA.“Allí donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, dijo Milei, y recurrió a Adam Smith para sostener que la IA operará como acelerador de productividad de la misma manera que la división del trabajo amplió la capacidad productiva en la era industrial. El mandatario sostuvo que los mercados generarán demanda genuina para absorber ese crecimiento, “sin necesidad de déficits fiscales ni emisiones furiosas de dinero”.La crítica más directa al rol regulador del Estado llegó cuando Milei advirtió que “el Estado no es una criatura abstracta, sino hombres, funcionarios y burócratas”, y que cederle el control sobre la innovación equivale a conceder a algunos la facultad de limitar lo que los demás pueden crear. Frente a esa lógica, el mandatario propuso un principio alternativo: “Ante la incertidumbre, determinación.
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