La abogada Adela González renunció a la representación legal de Paula, la denunciante del músico Joaquín Levinton. La decisión fue confirmada por la propia letrada, quien apartó su rol debido a discrepancias fundamentales en torno a la estrategia procesal que debía adoptarse en el caso.
Al fundamentar su salida, González expresó su postura bajo la premisa de que no mediatiza a las víctimas, marcando así una diferencia respecto al manejo público o mediático que se le pretendía dar a la denuncia judicial contra el artista.
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