Más de 7,3 millones de israelíes están llamados a las urnas este martes en unos comicios en los que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se juega su continuidad tras cuatro años en el poder marcados por el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023 frente a un bloque heterogéneo de fuerzas que, abanderadas por el antiguo jefe del Ejército Gadi Eisenkot, busca desbancarle y poner fin al Gobierno más a la derecha que ha tenido Israel desde su creación en 1948.Netanyahu confía en revalidar su mandato a pesar de que para muchos israelíes es el responsable último de lo ocurrido el 7-O, máxime tras las revelaciones realizadas por varios medios en las últimas semanas de que fue alertado de antemano de que Hamás iba a atacar y no hizo nada para evitarlo, y de que el retroceso experimentado por la democracia en estos cuatro años y el deterioro de la imagen internacional de Israel también juegan en su contra. A esto se suma que tiene pendiente un juicio por corrupción.Sus opciones pasan por reeditar la coalición de Gobierno junto a sus socios ultranacionalistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich así como los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá e incluso atraer a algún otro partido de extrema derecha que le pueda ayudar a sumar los 61 escaños que le darían la mayoría en la Knesset."Es importante para el Estado de Israel que ganemos", defiende Amichai Chikli, ministro para la Diáspora y miembro del Likud de Netanyahu, quien reivindica que el primer ministro ha mostrado "verdadero liderazgo" y "agallas" al contrario que los líderes de la oposición quienes estaban dispuestos a rendirse a Hamás y no querían ni atacar a Hezbolá en Líbano ni a Irán.En un encuentro con periodistas organizado por Fuente Latina, Chikli admite que no tiene "una bola de cristal" para adivinar el resultado, pero confía en que les sea favorable. "En muchas elecciones hemos visto sorpresas, algunas buenas y otras malas", subraya.Enfrente tienen a Eisenkot, quien fue jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019 y lidera el partido de centro-derecha Yashar (Recto).
El exmilitar ha conseguido aglutinar en torno a él a un bloque a los que les une principalmente una cuestión: su rechazo frontal a Netanyahu, quien es ya el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo.Así, el bloque de oposición lo conforman también la alianza B'Yachad (Juntos, centro-derecha) que… La Asamblea Nacional de Francia ha anunciado que el próximo miércoles someterá a debate la reforma de la educación secundaria que llevan semanas reclamando los estudiantes del país aunque no habrá votación posterior sobre la cuestión; un procedimiento que ha desatado las críticas de partidos de izquierda como La Francia Insumisa.El debate comenzará a las 17.00 a petición del primer ministro del país, Sébastien Lecornu, según ha explicado el Ministerio de Relaciones del Parlamento en un comunicado a los medios franceses en el que confirma la ausencia de una votación posterior.Para el coordinador general de La Francia Insumisa, Manuel Bompard, cualquier debate sin votación sobre la polémica plataforma Parcoursup, exponente de un complejo método de acceso a la educación superior que no ha satisfecho ni a estudiantes ni profesores, "no será más que un nuevo ejercicio de engaño"."Oficialmente solicitamos que sea seguido de una votación, como lo permite la Constitución", ha añadido Bompard en redes sociales.MEDIDAS EN PROCESO DE APROBACIÓNEl primer ministro ha mantenido este lunes una nueva reunión con asociaciones de estudiantes, ahora mismo a la espera de la rueda de prensa que darán esta tarde los ministros de Educación y de Educación Superior, Edouard Geffray y Philippe Baptiste, después de que Macron avanzara esta mañana desde Marsella "anuncios contundentes" para responder a las "legítimas demandas" de los estudiantes.Tras el encuentro con Lecornu en la sede de Matignon, la activista e influencer Mathilde Fouqué ha comentado a los medios franceses que el Gobierno baraja ahora mismo cinco iniciativas.El plan pasa por la sustitución o modificación radical del funcionamiento de Parcoursup, la apertura de 15.000 plazas en la educación superior para resolver la superpoblación escolar, así como un plan de renovación de infraestructuras estimado en 5.000 millones de euros (1.000 para renovación de universidades hasta 2031 y el resto en forma de préstamos para institutos). Por último el Gobierno contempla la posibilidad de que las becas estudiantiles queden indexadas a la inflación.
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