El nódulo en el pulmón derecho del papa León XIV, que después se confirmó que era un tumor maligno y fue extirpado con éxito en el Hospital Gemelli de Roma, en Italia, fue detectado durante una revisión médica de ‘rutina’ efectuada al pontífice de 71 años.El adenocarcinoma del papa, uno de los tipos de cáncer de pulmón más frecuentes y que afecta a personas fumadoras y no fumadoras, se descubrió en una fase muy inicial y estaba bien localizado, lo que pone de relieve la importancia de la detección temprana de esta enfermedad, según explica Héctor Nafría, profesor del Máster en Enfermería Oncológica de la Universidad Europea (UE) de Madrid.Detección temprana: evidencia y aplicación“Hoy el debate ya no está tanto en si la detección precoz funciona. Sabemos, gracias a ensayos clínicos, que el cribado con TAC de baja dosis (una prueba diagnóstica de imagen) reduce la mortalidad por cáncer de pulmón en personas de alto riesgo”, según explica Nafría en una entrevista con EFE.El cribado con TAC (tomografía axial computarizada) de baja dosis, utiliza rayos X con una cantidad de radiación menor que un TAC convencional, para detectar el cáncer de pulmón en sus fases más iniciales, antes de que aparezcan los síntomas, identificando pequeños nódulos o tumores en el tejido pulmonar cuando son más fáciles de tratar y curar.“La discusión, respecto de la detección precoz del cáncer de pulmón, está en cómo trasladar esa evidencia al sistema sanitario”, de acuerdo con este especialista.Señala que en países como España “todavía no existe un programa nacional de cribado de cáncer de pulmón, aunque hay iniciativas de sociedades científicas y proyectos piloto que estudian cómo implantarlo de forma segura, eficaz y sostenible”.“Algunos expertos consideran que ya hay evidencia suficiente para avanzar. Otros piden valorar antes cuestiones como los falsos positivos (pruebas que parecen indicar un cáncer que después no se confirma), el sobrediagnóstico, los costes y cómo seleccionar a las personas que más se benefician”, puntualiza.Por otra parte, Nafría considera que “hay un aspecto que no se debería olvidar: las desigualdades”.“Las personas con mayor riesgo no siempre son las que tienen más facilidad para acceder al sistema sanitario.
El reto no es solo detectar antes el cáncer, sino conseguir que esa oportunidad llegue a quienes más la necesitan”, enfatiza.
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