La policía portuguesa desalojó por la fuerza durante la madrugada del martes las acampadas pacíficas instaladas en los centros de Lisboa y Oporto. Las protestas, organizadas en respuesta a la actual crisis de la vivienda, fueron interrumpidas por las autoridades en una operación que resultó en varias detenciones en la capital, donde los agentes retiraron a los manifestantes.
La intervención policial marca el fin de estas concentraciones públicas que exigían soluciones ante las dificultades de acceso a la vivienda en las dos principales ciudades del país. Las acciones de las fuerzas de seguridad se centraron en desmantelar los campamentos y asegurar el control de las zonas ocupadas.
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