Apple ha lanzado la nueva línea de iPhone 18, que, de momento, incluye los modelos iPhone 18 Pro así como el iPhone 18 Pro Max.El evento de este año, denominado Sorprende y brilla (Surprise and Shine, en inglés), fue la primera presentación liderada por John Ternus después de que Tim Cook dejara el cargo más alto de Apple el pasado 1 de septiembre.La presentación permitió a Ternus, antiguo responsable de ingeniería de hardware, dirigirse a una audiencia global que espera señales sobre la estrategia de la marca en teléfonos, inteligencia artificial y nuevos formatos de dispositivos.Ternus señaló que el iPhone es el principal dispositivo para interactuar con la inteligencia artificial, en particular con Apple Intelligence, porque tiene acceso a los contactos y a las interacciones cotidianas de los usuarios.Cómo es el primer iPhone plegableEl primer iPhone plegable incorpora una pantalla exterior de 5,5 pulgadas y un panel interno OLED de 7,8 pulgadas. Ambos tienen una tasa de refresco de 120 hercios.Su estructura combina aluminio y titanio. El equipo utiliza el chip A20 Pro, una batería de doble celda de alrededor de 5.000 miliamperios-hora y dos cámaras traseras de 48 megapíxeles.
La primera versión está disponible en negro y blanco.Según los informes, el modelo sustituye Face ID por un lector Touch ID integrado en el botón lateral. La decisión responde a la dificultad de incorporar los sensores de reconocimiento facial en un dispositivo con dos pantallas. El precio base se sitúa en USD 2.099.Qué características tiene los modelos iPhone 18 Pro y iPhone 18 Por MaxLos modelos iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max son los principales modelos convencionales anunciados en el evento.
Los modelos Pro incorporan baterías de mayor tamaño, una Isla Dinámica con una superficie menor y nuevos acabados en azul y rojo. La cámara con apertura variable queda reservada para la versión Pro Max.El procesador es el A20 Pro, fabricado en dos nanómetros y acompañado por 12 gigabytes de memoria integrada. Apple busca mejorar el rendimiento de las funciones de inteligencia artificial y reducir el consumo energético de sus equipos.El iPhone 18 Pro puede costar entre 150 y 200 dólares más que la generación anterior debido al encarecimiento de la memoria RAM y del almacenamiento de alta velocidad.
El aumento de la demanda de los centros de datos y la inteligencia artificial presiona lo… En momentos en que la inteligencia artificial dejó de ser solo una herramienta para escribir textos, resumir documentos o asistir tareas cotidianas y empezó a discutirse por su impacto potencial sobre el trabajo, el transporte y la capacidad de decisión humana, las pruebas de seguridad volvieron a poner el foco en una pregunta más amplia: cómo controlar sistemas autónomos antes de que operen con mayor capacidad de planificación, acceso a recursos y margen de acción. La ingeniera especialista en IA Camila Velasco explicó en Infobae en Vivo que los casos que encendieron las alertas no surgieron del uso diario de chatbots, sino de ensayos diseñados para forzar los límites de esos agentes y observar qué hacen frente a objetivos complejos y restricciones concretas.Según detalló, la preocupación actual no describe una amenaza directa para quienes usan herramientas como ChatGPT, Grok u otros sistemas empresariales.
Explicó que los ensayos bajo observación ocurrieron en entornos controlados, creados para detectar fallas antes de que esos sistemas se usen en otras condiciones.Hasta dónde puede llegar un agente autónomoVelasco indicó que los equipos sometieron a un grupo de agentes a pruebas de estrés para evaluar qué acciones podían tomar frente a objetivos definidos y límites impuestos. Durante esos ejercicios, los sistemas llegaron a comunicarse entre sí, accedieron a claves y encontraron formas de salir de un entorno cerrado de prueba.Para explicar la lógica de esos ensayos, la ingeniera los comparó con una prueba de presión sobre una cañería: se fuerza el sistema hasta que aparece una falla, para conocer su límite antes del uso habitual. “Esto es controlado”, afirmó sobre esos experimentos.La especialista añadió que esas condiciones fueron diseñadas para provocar respuestas que no aparecerían en una prueba simple o con menor exigencia.
Por eso diferenció esos casos del uso diario de aplicaciones de IA y dijo: “No es que aprieto un botón y nos va a matar”.Además señaló que los servicios empresariales suelen informar que no utilizan los datos de sus clientes para entrenar modelos. A su juicio, ese resguardo permite que organizaciones y usuarios mantengan el uso de estas herramientas en tareas corrientes.Velasco ubicó la discusión en el problema del alineamiento, es decir, en la capacidad de una inteligencia artificial para ejecutar una orden sin causar daños.
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