El próximo regreso de los duques de Sussex ocupó las portadas de los periódicos británicos el jueves, cuando los británicos se despertaron con la sorpresiva noticia de que la pareja regresará al país después de seis años en Estados Unidos. La familia Sussex tiene previsto vivir en una residencia privada a las afueras de Londres, y sus dos hijos, el príncipe Archie, de 7 años, y la princesa Lilibet, de 5, ya están matriculados en colegios de Inglaterra. El sorpresivo regreso a casa del príncipe Harry y Meghan sin duda desatará una oleada de especulaciones en Reino Unido, donde los dramas familiares del clan Windsor suelen mantener en vilo a la nación.
La mudanza, que se espera que se concrete en cuestión de días, parece repentina, pero es probable que la pareja haya estado meditando la decisión desde hace tiempo. Puede que la decisión final se haya tomado recientemente, pero dado que el año escolar británico comienza a principios de septiembre, los miembros de la familia real querrán instalarse con los niños cuanto antes. Todo parece indicar que el encuentro con el rey Carlos y la reina Camila el mes pasado pudo haber sido crucial en la decisión de la pareja de regresar al otro lado del Atlántico.
La reunión en Highgrove, la residencia campestre privada del monarca en Gloucestershire, Inglaterra, fue un momento significativo, ya que marcó la primera vez en cuatro años que el monarca de 77 años se reunía con sus nietos. Meghan y los niños acompañaron a Harry en el Reino Unido al final de su visita de julio, que se centró en los compromisos relacionados con los Juegos Invictus del próximo año. Durante su viaje, también visitaron Althorp House, la finca ancestral de la madre de Harry, Diana, princesa de Gales, donde está enterrada.
Al preguntarle por qué regresaban, una fuente cercana a la pareja se limitó a comentar lo mucho que disfrutaron de su visita familiar al Reino Unido el mes pasado. A medida que iban conociéndose los detalles del inminente traslado de la familia, un elemento bastante importante no se abordó de inmediato: su seguridad. La protección policial que se les brindó durante su visita al país, financiada con los impuestos de los ciudadanos, ha sido motivo de controversia desde hace mucho tiempo.
De hecho, fue la razón por la que Harry decidió a última hora no llevar a su esposa e hijos a sus compromisos en Londres el mes pasado, como había pla… El regreso del príncipe Harry y Meghan Markle a Reino Unido amenaza con reabrir la fractura más profunda de la familia real británica, con un movimiento que sitúa de nuevo a los duques de Sussex en suelo británico en cuestión de días y mantiene intacto su estatus de miembros no activos de la Corona. Según Daily Mail, la decisión ha sorprendido al rey Carlos III, complica cualquier equilibrio interno en la Casa Real y coloca al príncipe Guillermo ante una convivencia política y familiar que no esperaba.Los duques de Sussex se instalarán en una residencia ajena a la Casa Real a las afueras de Londres y ya han matriculado a sus hijos, Archie y Lilibet, en colegios británicos para el próximo mes.
Sin embargo, una encuesta de YouGov publicada el mes pasado refleja además el desgaste de su imagen pública: Meghan Markle solo recibe una valoración positiva del 22%, frente al 65% que tiene una opinión desfavorable, mientras Harry obtiene un 33% de apoyos y un 58% de rechazo.Fuentes citadas por el diario sostienen que el príncipe de Gales está “furioso” por un retorno inesperado que puede empujarle a una reconciliación forzosa con su hermano. Por su parte, el rey Carlos III fue informado el domingo, apenas tres días antes del anuncio, y su reacción fue más positiva. Eso sí, no habrá cambios en las condiciones pactadas tras el llamado Megxit: la pareja seguirá como particular y no recuperará funciones oficiales ni una fórmula intermedia de representación.La reacción del príncipe GuillermoLa decisión crea una situación especialmente incómoda con Kate Middleton y el príncipe Guillermo, distanciados de Harry desde hace años.
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