València, 23 sep (EFE).- Bioparc Valencia ha practicado la eutanasia a Ami, una rinoceronta que llegó al parque valenciano hace tres años y cuyo estado de salud se había deteriorado de manera irreversible en los últimos meses, por lo que tras una evaluación exhaustiva se decidió poner fin a su vida para evitar que sufriera.Según ha informado este miércoles Bioparc en un comunicado, a falta de los resultados definitivos del estudio histopatológico, los datos apuntan a que la rinoceronta, que tenía 7 años de edad, sufría una enfermedad fatal de la médula ósea. Ami llegó a València en 2023 gracias al Programa europeo de conservación del rinoceronte blanco sureño, procedente del Zoo de Kolmården (Suecia), donde había tenido problemas dérmicos importantes que se habían resuelto lentamente antes de llegar al parque valenciano. La rinoceronta se adaptó rápidamente a sus nuevos recintos y se integró de inmediato en el grupo de rinocerontes, ya que era un animal de carácter sociable y amistoso tanto con el personal como con sus congéneres, si bien el personal de biología advirtió periodos de apatía y alteraciones en su comportamiento habitual.
Pese a los tratamientos, la rinoceronta experimentó un rápido y notable empeoramiento en los dos últimos meses, con una alteración significativa en los valores sanguíneos, pues no generaba de forma adecuada ni glóbulos rojos ni plaquetas. Dado su historial clínico, la evolución negativa, el criterio del equipo de cuidado animal y tras compartir la decisión con el Programa Europeo de Especies Amenazadas, se decidió no prolongar su padecimiento y se le practicó la eutanasia, tras lo que se le ha realizado la necropsia en colaboración con la unidad de patología de la Universidad CEU Cardenal Herrera.Las conclusiones formarán parte de los proyectos de investigación tanto del parque como de la Asociación Mundial de Zoos y Acuarios (WAZA) de la que Bioparc Valencia es miembro, con el fin de ayudar en el futuro a otros animales gracias a esta información clínica.El comunicado señala que el personal del parque está muy afectado por esta pérdida y quiere recordar "su excelente carácter y el relevante rol en la cohesión y éxito" del grupo de rinocerontes, formado por el macho Martin, las hembras Nombula y Kwanza y el pequeño Kairu, nacido en noviembre de 2025. El Bioparc de Valencia está de luto.
El centro de conservación ha comunicado la triste pérdida de Ami, una de las hembras de rinoceronte blanco (Ceratotherium simum simum) que albergaba el parque. La joven rinoceronta, de tan solo siete años y medio de edad, tuvo que recibir la eutanasia tras agravarse de forma irreversible una enfermedad de la médula, lo que derivó en un fallo progresivo de su salud.La decisión, calificada por la institución como inevitable para evitar su sufrimiento, se tomó tras constatar que los tratamientos veterinarios y quirúrgicos aplicados durante meses habían dejado de dar respuesta. La medida contó con la evaluación coordinada del equipo de cuidadores, veterinarios, la dirección de bienestar animal del recinto y los responsables del Programa Europeo de Especies Amenazadas (EEP).Ami llegó a Valencia en 2023 procedente del Zoo de Kolmården (Suecia), dentro del programa internacional de conservación ex situ para esta especie amenazada.
Sin embargo, poco tiempo después de su incorporación, el equipo técnico detectó los primeros signos de alarma en su comportamiento.“Al muy poquito tiempo de llegar, empezamos a ver que le costaba masticar. Cuando comía el heno, la alfalfa propia de su dieta, empezaba como a darle vueltas en la boca y generaba una especie de bolas que no conseguía masticar correctamente”, relató Martínez.Esta anomalía en la masticación impedía un desgaste correcto entre las piezas dentales superiores e inferiores, lo que derivó en la formación de picos y heridas internas. Para aliviar su malestar, el equipo veterinario tuvo que someterla a un limado de muelas periódico en seis ocasiones a lo largo de estos tres años.
Sin embargo, esto solo era la manifestación de un cuadro clínico mucho más grave.Los análisis de sangre destaparon la verdadera patología: su organismo era incapaz de generar glóbulos rojos y plaquetas con normalidad, llegando estas últimas a situarse en niveles cero. Esta carencia extrema la dejaba en un estado de vulnerabilidad absoluta, donde cualquier leve roce o pequeña herida podía desencadenar un sangrado severo.Un grave deterioro en los últimos mesesEn los últimos dos meses, la condición corporal de la rinoceronta cayó drásticamente. “Su calidad de vida iba bajando y ha tenido una pérdida de peso progresiva en los últimos dos meses.
Hemos intentado darle la mejor calidad de vida durante todo este t…
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