Nueve meses después de la muerte de Brigitte Bardot a los 91 años, París ha vuelto a ser el escenario del último y fascinante capítulo de su mito. La subasta de sus pertenencias más íntimas en el emblemático Hôtel Drouot no solo se tradujo en una insólita fiebre coleccionista que rozó el millón de euros, sino que dejó al descubierto la amarga paradoja que envuelve sus últimos días y su legado: mientras sus recuerdos personales alcanzaban cotizaciones astronómicas, su cuarto y último marido, Bernard d’Ormale, reside actualmente en una vivienda social y apartado de la gestión que ocupó la mitad de la vida de la actriz.Lo que inicialmente se concibió como una subasta valorada en unos 50.000 euros se transformó en un maratón de casi nueve horas donde los 285 lotes presentados encontraron comprador por un total de 953.531 euros, comisiones incluidas. Más de 3.000 pujadores acreditados de todos los rincones del mundo y una marea de 15.000 admiradores que visitaron la exposición previa certificaron que la fascinación por el icono del cine europeo se mantiene intacta, transformando cada rincón de sus viviendas de París y Saint-Tropez en un objeto de deseo absoluto.Esta venta masiva no solo tuvo un impacto económico sorprendente, sino que reabrió las fracturas familiares y conceptuales sobre lo que significa preservar la memoria de una estrella.
Mientras los beneficios están destinados a consolidar la labor de la Fundación Brigitte Bardot, su gran causa vital desde que abandonó la actuación, y a su único hijo, Nicolas-Jacques Charrier, la discrepancia pública de su viudo plantea un dilema ético sobre la mercantilización de la intimidad frente al compromiso con la causa animalista.Todos los objetos de la subasta de Brigitte Bardot El catálogo puesto a disposición del público abarcaba desde la elegancia hasta la más cotidiana de las rutinas de la actriz. Los asistentes pudieron adquirir sombreros de paja, gafas de sol, camisones, ropa interior, zapatillas de ballet, vajillas y muebles traídos directamente de sus históricas residencias de la capital francesa y del refugio provenzal de La Madrague. Sin embargo, lo que verdaderamente conmocionó al mercado fue la desorbitada revalorización de piezas anecdóticas, convertidas de pronto en auténticas reliquias culturales por la simple huella de su propietaria.El caso más impactante lo protagonizaron dos sencillos collares pa…
Una subasta de 285 objetos personales de la legendaria actriz francesa Brigitte Bardot alcanzó en París cerca de un millón de euros, casi 20 veces más que la estimación inicial, informó a esta agencia la casa de remates Millon.Sombreros de paja, gafas, camisones… provenían de las dos casas que la actriz tenía en Saint-Tropez (sureste de Francia) y de su apartamento parisino.Los 953.531 euros (un millón de dólares) de la venta, celebrada el lunes, serán para la Fundación Brigitte Bardot y para Nicolas-Jacques Charrier, hijo único de la estrella, fallecida a los 91 años en diciembre.Unas 3.000 personas, de Francia y otros países, se registraron para participar en el remate.“Brigitte Bardot habrá sido, una vez más, una formidable alquimista: transformó unos 50.000 euros (57.000 dólares) de estimaciones en cerca de un millón de euros, gastos incluidos”, comentó el subastador Alexandre Millon.Dos collares para perros de la actriz, con una placa de identificación a su nombre y el número de teléfono de la casa de La Madrague, estimados en 30 euros (34 dólares) el conjunto, fueron adquiridos por 9.400 euros (10.800 dólares) por una compradora rusa.Un autorretrato alcanzó los casi 40.000 euros (45.900 dólares), y un lote de tres peluches que representaban crías de foca, el animal fetiche de Bardot, se vendió por unos 2.200 euros (2.500 dólares).“Esta venta es la continuación lógica de la que ella misma organizó en 1987 con sus objetos más preciados para crear su fundación. Hoy, su lucha continúa a través de estos remates”, dijo a esta agencia Ghyslaine Calmels, directora general de la Fundación Bardot, al final de la subasta.Dos días antes de esta venta, Bernard d’Ormale, el último marido de la conocida actriz, la criticó y dijo que era “escandalosa”.“Son objetos íntimos, ¿por qué hacer esta venta? Es una broma [...] Es una falta de respeto a la memoria de Brigitte”, dijo D’Ormale, y aseguró que no había sido informado de la operación, algo que la fundación negó.Según la fundación, la venta fue aprobada en junio, incluso por D’Ormale, que entonces presidía su consejo de administración.Fuente: AFP.Fotos de archivo.
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