Bruselas, 28 sep (EFE).- La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, afirmó este lunes que las subidas de tipos adoptadas por la entidad para frenar la inflación no son "el factor principal" para explicar la crisis actual para el acceso a una vivienda, que describió como un problema "crucial" para los ciudadanos europeos.Lagarde fue preguntada en la Comisión de Asuntos Económicos por el impacto de las decisiones del BCE en materia de política monetaria en este ámbito y comenzó su respuesta confesando su "tristeza" por "ver a gente perdiendo su casa", al tiempo que ha asegurado que durante los últimos días ha estado "particularmente atenta" a lo ocurrido en España.A continuación añadió que su deber como presidenta del BCE es garantizar la estabilidad de precios y que, en función de una serie de criterios como las perspectivas de inflación o los riesgos de segunda ronda, el instituto emisor decidió a principios de mes subir los tipos de interés en 25 puntos porcentuales, algo que "obviamente en algún momento se trasladará a los costes de financiación".Aun así, Lagarde apuntó que no se trata del "principal factor" de la crisis actual de la vivienda, puesto que según los cálculos del BCE, la subida de tipos de junio, también de 25 puntos básicos, aumentó el precio de las hipotecas en apenas un 0,01 %."Yo argumentaría que este no es el principal factor de la crisis de oferta y demanda de la vivienda (...) No creo que se encuentre aquí la solución para lo que es un problema crucial para la gente, en otras palabras, encontrar una casa, estabilidad y tener un techo sobre sus cabezas", afirmó. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha justificado ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo la subida de los tipos de interés acometida en la reunión de septiembre, y ha indicado que una "respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control"."En conjunto, esto significa que seguimos en la senda intermedia de política monetaria que presenté a principios de este año. Esto implica que si bien la conmoción es demasiado grande como para ignorarla, consideramos que una respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control", ha indicado Lagarde en Bruselas.De esta manera, la 'guardiana del euro' ha explicado que el análisis de la institución europea prevé una inflación más elevada en 2027 y 2028 de lo previamente pronosticado, sin embargo, todavía no encuentran indicios de que esta tendencia se esté consolidando.ADMITE QUE LAS SUBIDAS PERJUDICARÁN EL CRECIMIENTOLa presidenta del BCE ha afirmado que el crecimiento ha sido "sólido", pero que el endurecimiento monetario y el incremento de las tasas de interés a largo plazo provocarán una ralentización de la actividad económica y una rebaja de la transmisión de beneficios."Ante las crisis energéticas, el BCE tiene una estrategia muy clara: no reaccionamos a los precios de la energía, sino que reaccionamos si vemos riesgos de que el aumento de los precios de la energía se consolide en la inflación", ha asegurado.En este sentido, Lagarde ha vuelto a mencionar la incertidumbre como uno de los factores más relevantes en las perspectivas económicas de la eurozona, con "riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico", ante la prolongación del conflicto en Oriente Próximo y los elevados precios de la energía.No obstante, la líder del BCE ha mencionado previsiones positivas en cuanto al mercado laboral, el consumo, la productividad, la inversión empresarial o las exportaciones, frente al crecimiento de los salarios, que se mantiene estancado mientras la inflación continúa al alza."En materia de política monetaria, la tarea es clara: debemos observar y estudiar detenidamente cómo la IA afecta a la productividad, la inversión, los mercados laborales, las condiciones financieras y la inflación, para poder seguir cumpliendo nuestro mandato de mantener la estabilidad de precios", ha obser…
Si el resto de factores se mantienen igual, esto debería reducir presiones inflacionarias en el largo plazo", dijo Lagarde en una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo.No obstante, precisó Lagarde, la "velocidad y tamaño" de ese efecto sobre la ampliación dependerá de cómo la economía europea adopte la inteligencia artificial, con un reciente informe del propio BCE que apunta a que a finales de 2025 un 38 % de las empresas de la eurozona usaba "moderadamente" esta tecnología pero sólo un 7 % reconocía un uso "significativo".Además, Lagarde señaló que las inversiones relacionadas con la IA en Europa, desde la innovación hasta la capacidad computacional, los centros de datos y la energía, están aún por detrás de las estadounidenses.La presidenta del BCE también recalcó que la IA "cambiará las tareas que realizan los trabajadores y las habilidades que requerirán las empresas" y reconoció que, aunque históricamente los grandes avances tecnológicos no han reducido la tasa de empleo, aún "está por ver" si la IA puede ser diferente."La cuestión central es si, en el largo plazo y para la economía en su conjunto, la IA complementará a los trabajadores o los reemplazará. Esto puede afectar a los salarios, a la demanda y a la inflación, pero el impacto es aún incierto", apuntó.Entre tanto, incidió Lagarde, Europa debe facilitar la innovación en la IA allanando el acceso al capital e integrando mercados, así como asegurar su independencia y "extender la IA de manera intensiva" con, entre otras medidas, formaciones para que los trabajadores puedan adaptarse al nuevo paradigma.
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