Fue un viaje a toda velocidad por el desierto, en una camioneta con combatientes armados en la parte trasera. Viajábamos con las fuerzas progubernamentales de Yemen, vislumbrando el mar Arábigo y las imponentes cumbres montañosas a lo lejos. Nos dijeron que los rebeldes hutíes habían sido expulsados de allí hacía apenas unos días.
Cuando uno lucha en vastas extensiones de desierto vacío, el progreso puede ser difícil de percibir. Pero estos soldados, en Shaab-al-Jinn, en la gobernación de Lahj, nos mostraron nuevas defensas con sacos de arena: nuevas líneas en la arena. “Hubo intensos combates”, dijo Tawfiq Al Haboun, un comandante con barba y uniforme de camuflaje.
“Tienen francotiradores, artillería y lanzadores de misiles balísticos”, dice. Aquí, en los rincones más remotos de Medio Oriente, se libra una guerra con implicaciones globales. La ya larga guerra civil en Yemen es ahora imposible de ignorar.
Forma parte de un conflicto más amplio que se extiende desde Teherán hasta Riad, donde misiles impactaron en el aeropuerto internacional el pasado fin de semana. Los combatientes hutíes de Yemen, que ya representan una amenaza para el transporte marítimo mundial, constituyen una amenaza creciente para Arabia Saudita. Además, brindan apoyo a sus aliados en Irán, el rival regional de los sauditas.
A los pies de Tawfiq Al Haboun pude ver fragmentos de fibra de vidrio y trozos de metal, según él, parte de un dron hutí derribado que transportaba explosivos C4. El comandante Al Haboun pertenece a las Fuerzas del Sur, que forman parte de la alianza informal —muy informal— de grupos que luchan a favor del gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudita. En 2014, los hutíes tomaron la capital, Saná, y derrocaron al gobierno.
Un año después, una coalición de estados árabes liderada por Arabia Saudita intervino para intentar expulsar a los hutíes. A pesar de años de devastadores ataques aéreos, no lo han conseguido. BBC El comandante nos informa de que unos 500 combatientes hutíes permanecen en una posición elevada con vistas al corredor marítimo estratégico de Bab al-Mandab, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén.
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